Ricardo Arjona

No es un Franco Baresi bolivariano. Tampoco un Marco Materazzi. Es más, ni siquiera un Cerbeleón Cuesta. Aun así, Oswaldo Vizcarrondo, defensa venezolano muy del montón logró sobresalir como uno de los baluartes del Once Caldas campeón del segundo semestre. ¿Cómo lo hizo?

Después de arduas investigaciones y con base en información de informantes –el Loco Darío, uno de ellos- la Unidad Investigativa del Bestiario del balón logró develar el misterio Vizcarrondo. El primer y definitivo hallazgo tuvo que ver con su verdadera identidad. Y es que aunque porte un pasaporte bolivariano con el nombre de Oswaldo Vizcarrondo, en realidad se trata del cantautor autodidacta guatemalteco Ricardo Arjona.

¿Cómo hizo el siempre incomprendido pero no menos popular cantante para llegar a jugar fútbol profesional en Colombia?  Lo primero es que hoy como están las cosas para llegar a la Liga Postobón –y, en consecuencia, para ser invitado de Quique Wolff en Corazón Andino- no hace falta mayor talento. Basta un poco de empeño, un buen editor que se encargue del videoclip promocional y poderle pegar al balón cuando menos con el borde interno.  Pero aun con un nivel tan paupérrimo no todos logran sobresalir. ¿Cómo lo hizo Arjona?

El cantautor, que siempre albergó una secreta, pero intensa, pasión por el balón, recurrió a una estrategia muy efectiva. Un delantero que se negó sistemáticamente a revelar su nombre aseguró que no había el juez dado el pitazo inicial cuando el guatemalteco ya había empezado  a susurrarle al oído de los atacantes rivales lo más selecto de su repertorio con la complicidad de “Neco” Martínez, Alexis Henríquez  y otros compañeros de zaga quienes, a sottovoce, conformaban un coro improvisado.

Arjona, de blanco, se despide de su afición.

Era insoportable. Comenzaban por Mujeres.Luego Jesús verbo no sustantivo, de ahí Historia de Taxi y remataban con Quesos, cosas, casa. Esas para el  primer tiempo.  Buen estratega, Arjona tenía un arma secreta. Si llegado  el minuto veinte del segundo tiempo el partido estaba empatado, arrancaba con De vez en mes. Imagínese usted, uno desesperado, caliente en la cancha y la defensa cantando:  “De vez en mes te haces artista, dejando un cuadro impresionista, debajo del edredón” ¿Qué venía después? Ah, sí:  «De vez en mes un detergente, se roba el arte intermitente, de tu vientre y su creación, si es natural cuando eres dama que pintes rosas en la cama una vez de vez en mes…”¿Qué pasaba? Ante eso, muchos colegas, seamos francos, preferían hacerse echar.

Consultado, el técnico Juan Carlos Osorio aseguró no saber nada al respecto. No obstante, otra fuente dentro del equipo nos confirmó lo que inmediatamente sospechamos al conocer el caso: la popular libretica del  estratega risaraldense no era para anotar los movimientos técnico-tácticos de sus hombres. No. En ella estaba el setlist de cada partido, el cual variaba dependiendo del perfil sicológico que presentara la delantera rival. Por ejemplo: la tríada Mujeres-Primera vez-Solo  era perfecta, según la fuente, para desconcentrar a  la muy hormonal delantera de Millonarios conformada por Arrechea y Pajoy.

Juan Carlos Osorio, ajustando sobre la marcha el setlist de su línea posterior.

Pero no todo salió a pedir de boca del guatemalteco. Como ya se conoció, fue de los primero en abandonar el barco a finales del año pasado. Si bien argumentó diferencias económicas, la Unidad Investigativa del Bestiario del balón ha podido establecer que en realidad le están pasando factura.

Cuentan que la noche de celebración del título alguien cometió el error de prestarle “por un minuto” el micrófono.  Alegre como estaba, desenfundó una guitarra plegable que mantenía oculta en su maletín y  se despachó con absolutamente todo su repertorio. Resultado de esto fue la más amarga celebración que se recuerde en Manizales. Los directivos, que habían diseñado todo un plan asesorados por expertos norteamericanos  para que Dayro Moreno permaneciera en el recinto donde tenía lugar la fiesta, no tuvieron más remedio que permitir su huida rumbo a Chicoral. Emerson Acuña, en su estilo, intento lanzarse de clavado, presa del desespero, desde una de las ventanas que por descuido alguien dejó abierta. Osorio, por su parte, comisionado por la junta directiva se cansó de anotarle en la libretica “suficiente Ricardo, para ya”. Nada sirvió.

Ya entrados en gastos, Arjona se desbocó. Se olvidó de conservar las apariencias para delirio de los tres o cuatro fanáticos suyos y del Once  que estaban presentes en el recinto. Con ellos se quedó hasta el amanecer, sabedor de que sus días como defensa central del «blanco blanco» habían terminado. Pero, hombre sensible, tan encariñado estaba con el equipo que a través de estos fanáticos prolongó su vínculo con la institución: decidió cederle los derechos de sus canciones a la barra Holocausto Norte. Pero no solo eso. También liderará su adaptación a cánticos oficiales desde su nuevo cargo de asesor barrístico-musical.

Ricardo Arjona, recién salido de una cámara de envejecimiento temporal, orgullo de Manizales.

Descubrimiento de @Sebverdolaga