Deportivo Samarios

Por , 4 julio 2007 3:06 pm

En el intento de tener una liga civilizada, la Dimayor, junto a la Difútbol, le dieron un toque de elegancia al Campeonato de la Primera B, y como si fuera un torneo con altura, plantearon la posibilidad del descenso a una categoría ¿inferior? y le dieron la oportunidad a equipos de la Primera C de jugar en el preámbulo del fútbol grande.

Así fue que llegó el Deportivo Samarios, equipo salido de las arenosas playas de Santa Marta, a mediados de los años 50 y precursor del Unión Magdalena, volvió a la palestra.

Samarios, que buscaba ser el segundo equipo de la llamada Bahía más hermosa de América, tuvo la ilusión de renovar sus años dorados, con goleadas memorables como el 12-1 que le impuso al Huracán de Medellín en el torneo de 1951. Contando con los problemas del Unión Magdalena para mantenerse en la A, el futuro de Samarios en la B parecía incierto desde el momento en que se firmó la planilla de inscripción.

Ante la Dimayor llegaron con un plantel lleno de figuras: Roberto Bravo, Ubaldo Barranco, Moisés Pineda, Eddie Escorcia, Frank López, Miguel Hidalgo, Elquer (su solo nombre merece un capítulo aparte) González, Giovanny Ríos, Gustavo Lara y Juan Carlos Maestre. Solo un par de jugadores sobresalieron años después en el Ciclón Bananero, como Leonardo Candanoza (suplente de Roque Pérez… Si, Roque también tenía su suplente), Leonardo Huertas (delantero de picardía y poco gol) y el gran hijo de Samarios: Justiniano Peña.

Peña, zaguero central de mucha enjundia pero poco técnica, se hizo famoso con el Unión y en el único título del Deportes Tolima, fue el único jugador en vestir la camiseta lila y blanca de Samarios.

Su historia, como el del también costeño Unicosta se resume en un año de gloria (ascenso de la Primera C a la B en 1993), otro de sufrimiento (fue uno de los descendidos de la B a la C en 1994) y de olvido (todavía existe el club en las polvorientas calles de Santa Marta).

Hoy Samarios vive el triste recuerdo de algo que fue y ya no existe, así como el césped del Eduardo Santos…

PD: Si, el saco de portero de Candanoza da para un nuevo capítulo de Adelante con la moda… Pronto, el arquero noventero….

Jaime Foxx

Por , 20 junio 2007 8:45 pm

Las soleadas playas de Necoclí se parecen en algo a los polvorientos caminos de Texas. Además de ese calor insoportable, que se pega a la ropa y hace transpirar a garrafones, tienen a un par de hijos que podrían ser gemelos separados al nacer.

En Estados Unidos, Eric Marlon Bishop creció como un cantante de R&B que con los años tomó el nombre de Jamie Foxx. Se hizo reconocido en el mundo por ganar un Óscar por representar al músico Ray Charles. Pero sobre todo, por tener un hermano gemelo futbolista.

Lejos, en Colombia, Carlos Alberto Díaz “Bishop” salió de la costera población de Necoclí en un bus hacia Medellín en busca de cumplir su sueño: ser futbolista. Lejos del hip-hop y de Kanye West, más cerca de el vallenato y Los Chiches, Carlitos dejó a su familia en Urabá y se hizo jugador profesional.

Empezó en las reservas de Nacional, pero de un momento a otro desapareció del mapa (¿Sería para la grabación de Un domingo cualquiera, de Oliver Stone?). Volvió al escenario, digo, a la cancha, para ser campeón con Nacional en 2005, con gol incluido, que le valió el trofeo (o la estatuilla) al mejor jugador de la cancha.

Un par de años más tarde sigue en las canchas, pero con prolongados periodos de suplencia (o de grabación). .

La amenaza de la billetera

Por , 24 enero 2006 10:05 am

Uno de los episodios llenos de vergüenza y ridículo que pueda recordar la afición paisa, fue el ocurrido el 27 de abril de 1994 en plena Copa Libertadores.
El DIM enfrentaba a Universitario de Perú por los octavos de final de la competencia. El resultado no se movía del aburrido 0-0, cuando un hombre, como método de presión, decidió lanzarse a la cancha armado ¡¡¡¡DE UNA BILLETERA!!!!
Este personaje, que parecía salido de una película de Víctor Gaviria, correteó por media cancha al portero Miguel Miranda, quien sólo encontró refugio en los brazos del técnico crema Sergio Markarián (imagen curiosa y decadente). El juego se detuvo un rato, entre la risa de la tribuna y la preocupación inca. A los siete minutos, el balón volvió a rodar.
La plaza antioqueña no recibió sanciones, Medellín siguió en carrera en la Libertadores, y el hombre sólo purgó unas cuantas horas en un calabozo de la Policía. Eso sí, el recuerdo del terrorista de la billetera será difícil de borrar..

Jorge Castillo Sánchez

Por , 21 diciembre 2005 8:10 pm

El Bestiario abre una de las páginas más nefastas de la historia del fútbol colombiano, trayéndola a colación con la única intención de pretender que casos como éste no se repitan jamás.
Jorge Castillo Sánchez es un hombre que llegó al fútbol colombiano en 1995 luego de echar raíces en Nueva York, con una empresa de comercialización de transmisiones de partidos de fútbol. De la nada, creció un capital exorbitante que lo llevó a obtener, a mediados de los 90, el 72 por ciento del paquete accionario de Deportivo Independiente Medellín. Poco tiempo despúes fue el presidente que dejó el recuerdo más trágico en la historia del Poderoso.
Sin muchos datos claros acerca de su pasado, Castillo generó controversias por la forma de comportarse. Dijo que iba a sacar las transmisiones radiales del estadio porque los periodistas eran manipuladores; dijo que en el país todo lo podía lograr gracias a palancas; sacó a la Cruz Roja del estadio porque cobraban mucho; y que sería el primer presidente colombiano de la Fifa. ¡Qué despropósito!
En dos años de gestión, dejó al DIM sumido en su más profunda crisis de la historia. Alejó a los hinchas del estadio, que en represalia abandonaron las graderías, teniendo un partido ante el Huila con sólo 513 aficionados. Dejó números rojos por 5.800 millones de pesos, tras perder un puñado de demandas en su contra por incumplimientos de contrato, siendo el caso más sonado el del arquero uruguayo Juan José Bogado, que lo demandó y ganó más de 800 millones de pesos.

También dejó por fuera del fútbol a Miller Durán, Héctor Mario Botero y León Atehortúa, pues le ganaron demandas y nunca más fueron contratados por equipos profesionales. Una excepción fueron Níver Arboleda y Álex Fernández, que ganaron sus demandas y siguieron en el balompié.
En 1998, con el equipo desangrado, Jorge Castillo vendió el equipo a un grupo de empresarios representados por Mario de J. Valderrama,. que sin hacer algo espectacular comenzó el saneamiento de cunetas, que seis años después culminaría Javier Velásquez, con la inyección económica de la familia Tamayo.
Castillo se fue para Costa Rica, donde dijo que iba a montar un “ambicioso proyecto” de marcado de jugadores de ese país. Pero nunca se le vieron los frutos. Gracias a Dios, Castillo desapareció de nuestras mentes.
Pero en diciembre de 2003, Jorge volvió a ser noticia. Castillo Sánchez era acusado por la justicia tica de ser intermediario en la muerte del periodista colombiano Parmenio Medina, asesinado en Heredia, tras las órdenes del sacerdote Mínor Calvo Aguilar y el empresario Ómar Chávez, que asesinaron al periodista tras ser acusados en el medio de comunicación de Medina de ser homosexuales y abusar de los dineros de las iglesias. En el momento, se desconoce de la suerte del caso y de Castillo.

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Diego Mujica

Por , 14 diciembre 2005 7:42 pm

Un nuevo caso en que la cigüeña se equivocó a la hora de llevar un encargo. Diego Fernando Mújica Rampoldi es el hijo entrenador en propiedad del Tolima de la Libertadores-83, Juan Martín, quien llegó a vestir la celeste uruguaya en 22 ocasiones y dejando huella como uno de los hombres que ganó la Copa Libertadores como jugador y entrenador (Nacional 71 y 80).
Entre todo lo bueno que hizo su padre (quien pasó por el Caldas, Cali y de nuevo Tolima), una cosa marcó el futuro nefasto de su hijo, regalarle un balón de fútbol. “Me hice jugador por mi padre. Siempre me gustó el fútbol, mis familiares lo practicaban y eso me influenció”, dijo Diego Fernando a su llegada a Medellín.
El 12 de febrero debutó Juan Martín en el Poderoso, cuando Luis Augusto García era el técnico del equipo, asistido por Darío Vélez, Gonzalo Garrincha Guzmán y Juan Martín Mújica. ¡Con razón! Diego había llegado gracias a un pequeño empujoncito del asesor del Poderoso. El uruguayo fue titular en un puñado de encuentros, sin goles obviamente, alternando su posición con Álex Fernández y José Luis Pino. Pasaron los encuentros y los malos resultados pululaban. Hasta que el 4 de mayo, menos de tres meses después de su debut, una derrota ante Millonarios hizo que el cuerpo técnico dejara su puesto en el Rojo. En el avión que partió ese sábado del aeropuerto José María Córdoba viajaba todo el staff de entrenadores, y a su lado, como era de esperarse el pequeño Diego Fernando.
Al Benjamín de los Mújica le queda un gran honor, haber militado en el Bordeaux de Francia durante tres años. ¿Adivinen quien rondaba por el club?….

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