Antonio "El gringo" Palacios

Escalpelo y bisturí o patecabras y navajas hechizas, que eran como decir sus piernas, eran sus armas en el campo. El Gringo, con esa risa ladina con la que aparece en la foto, se encargó de levantar por los aires a cuanto rival estaba cerca de sus predios sin tener, al menos la decencia, de aplicar fuertes dosis de anestesia a sus víctimas.

Jugador de Pereira, Cúcuta y Millonarios, entre otros clubes, se distinguió por no tener piedad a la hora de poner un planchazo en el pecho de cualquier adversario que revelara su lentitud y escasa capacidad de marca.

Alguna vez recibió una suspensión grave por haber partido en dos a Eusebio Jacinto Roldán, jugador que se atrevió a merodear por sus predios. Pero El Gringo, el querido Gringo, solamente mostraba la muelamenta y se reía, tan inocente a la hora de sacarse una foto carnet o en el momento de ensayar trepanaciones de cráneo con sus guayos.
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10 opiniones en “Antonio "El gringo" Palacios”

  1. El Gringo saltó a la fama por lesionar gravemente a Willington Ortiz, en su último año en Millonarios (el de Willington). Alos después llegó a Millos, donde cometió la ’hazaña’ con el pobre Roldán.

  2. Esa cara lo dice todo…Siempre haciendo las cosas por la tangente,al limite del reglamento….No te preocupes Gringo,no eres el único.Hugo Soto,de Nacional,heredó tu lugar como el rompehuesos #1 del país.

  3. ah claro!

    SIEMPRE HACIENDOSE EL ’’GRINGO’’ CADA VEZ QUE SE LLEVABA PUESTO A UN RIVAL!

    Salud!

  4. El gringo siempre estará en el corazón de la hinchada del Cúcuta, representó lo que con contadas excepciones fue el Cúcuta en los 70 y 80s, puros troncos y pataduras

  5. En mi niñez tenía una colección de autógrafos de futbolistas de todos los equipos del país y del extranjero. Una vez fui a la sede de concentración del Deportivo Pereira y después de que el Gringo Palacios me firmó su autógrafo, un señor que estaba ahí me dice: «ese negro se los come», en referencia, claro, a su fama de central bravero. Le conté a mi abuela el comentario del señor y ella lo tomó en su doble sentido y no me permitió ir más a pedir autógrafos. 
    Le decían Gringo, creo, porque era negro y con ojos verdes, que hacían aún más fiera su apariencia y fama, aunque a mí me saludó cortésmente.
    jotagé gomezó

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