Edilberto Salazar

Sobrio y elegante volante de creación que después de descollar en Cooperamos Tolima y en Rionegro llegara a Santa Fe a comienzos de 1999 para conformar junto a Gustavo del Toro y Nelson «Tyson» Hurtado, entre otros, un inolvidable combo que supo dejar huella en la memoria de los dependientes de las licorerías de Pablo VI y Rafael Núñez, barrios residenciales de la capital en los que estos valores santafereños protagonizaron toda suerte de excesos y desmanes.

Su irregular desempeño en la cancha, distante del que se le observara en los estancos, le valió el tiquete de regreso a la siempre inhóspita división de ascenso criolla como refuerzo del Cúcuta Deportivo. Su regreso a la primera B sería fugaz gracias a que a comienzos de 2000 el Deportivo Pasto lo trajo de regreso a la primera división como refuerzo para esta temporada.

Armado sólo con un audaz empresario, Edilberto llegaría a comienzos de 2001 a Millonarios protagonizando un fichaje que despertara sendas dudas entre la parcial y gran regocijo en el gremio de las cigarrerias, perfumerias y licorerias. De regreso en la capital, su desempeño –en las canchas– fue ligeramente inferior al que hacía dos años había mostrado en el rival de patio. Licenciado por bajo rendimiento, fue a parar al Deportes Tolima en el segundo semestre, equipo que a su vez le sirvió como trampolín para un triunfal regreso a Pasto para comienzos de 2002. Agotado ya el mercado local, su vivaz empresario decidió entonces enfilar baterías hacia el sur siendo el siempre hospitalario rentado peruano el elegido.

En la tierra del Inca vivió su cuarto de hora en un cuadro con los pergaminos del Deportivo Wanka, en donde diez goles en 21 partidos le permitieron, por primera y única vez en su carrera, hacerse acreedor a los mimos de la afición. Su gran suceso en Wanka le permitió ascender algunos peldaños y llegar al Alianza Atlético de Sullana, equipo en el que volvío a ser el mismo volante con esporádicos chispazos de algo que en el rentado peruano y en la primera B colombiana alcanza a recibir el calificativo de talento. Cuatro goles en 26 partidos le sirvieron a Edilberto para recalar en el ya extinto Estudiantes Grau equipo en el que fue testigo de la huída a mitad de temporada de su cuadro directivo dejando el equipo en manos de unos pocos filántropos que decidieron quedarse para terminar la temporada sin recibir a cambio nada diferente a la indiferencia de la parcial y uno que otro reconocimiento a su abnegación por parte de la crónica deportiva. Una mala temporada de su empresario le obligó a Edilberto a figurar en la lista de los filántropos.

Este desaire de su representante fue subsanado de una manera que ni el mismo Edilberto en el más agudo de sus delirios habría alcanzado a imaginar. En efecto, gracias a una maniobra que sentó un precedente que tardará décadas en ser siquiera igualado entre los empresarios criollos, su inescrupuloso agente logró instalarlo en el Millonarios del «Pecoso» Castro valiendose de la vieja táctica del «refuerzo-de-ultima-hora-tocó-este-por-que-no-había-más». El balance de su segundo regreso a las toldas albiazules reúne todos los requerimientos para dar inicio al respectivo proceso penal: sólo apareció en el último partido en Bucaramanga, cuando ya se había consumado la eliminación azul para recibir 15 minutos después de su ingreso una muy merecida tarjeta roja consecuencia de un infame guadañazo que supo propinarle a un joven valor bucaro. No sobra aclarar que la precisión en la patada fue la misma que mostró cada quince días ante el cajero de la sucursal bancaria en la que cobraba su generoso salario. Infinitamente agradecido con su empresario y con su futuro asegurado huyó sin dejar rastro alguno. Expertos en la materia auguran no obstante que la parcial azul todavía no ha visto el último regreso de Edilberto. Apreciación con la que coincide su ahora potentado empresario..

15 opiniones en “Edilberto Salazar”

  1. Muy buena reseña señores!

    Parece que ese ’’relax’’ mundialista recargo sus menguadas baterias y se fajaron con esta historia.

    Este salazar si es un petardazo de aquellos! Y como no? con toda la suerte del mundo!

  2. ja ja ja …Comparto la apreciacion anterior…

    Pero respecto al homenajeado creo que hizo meritos para estar en: "medalla a la orden francisco foronda"

  3. Tipica contratación que nunca se utilizó en Millonarios. Cuándo habrá claridad en los manejos de la nómina en mi amado azul? Hasta cuando seguiremos siendo el descampadero de más de un mercenario?

  4. Robapollos era Édison González, hijo de ex jugador samario del mismo nombre y apodo, que jugó en la Copa Merconorte del 99 con Santa Fe y compartió plantel con este señor.

  5. Juaaaaaaa..juaaaa… buena esa David por el datico del empresario de Salazar. Que presencia la de ese señor, igualito a su representado.

  6. la nota esta buenisima,
    pero considero que es una absoluta falta de agudeza periodistica el no haberle hecho una columna al TYSON HURTADO quien llego a vestir la camiseta de la seleccion Colombia sin el mas minimo merito, concesion del genial Bolillo

  7. [septiembre 15 de 2005]
    Edilberto Salazar fue inscrito por Millonarios para enfrentar lo que queda del campeonato, este volante de creación nació en Cali el 28 de abril de 1974 (32 años), ya jugó en Millonarios en el segundo semestre del 2001, además ya jugó en el Caldas, Rionegro, Santa Fe, Pasto, Tolima, Huila y en el Perú donde ha jugado desde el 2003 en Alianza Atlético de Sullana, Deportivo Wanca, Estudiantes de Medicina y Sport Ancas.

    Estudiantes de Medicina?! Sport Ancas???!!

  8. Es motivo de orgullo para nuestra redacción que nuestros lectores nos superen en capacidad investigativa. La verdad, no sabíamos de su paso por Sport Ancas.

Comentarios cerrados.