El malogrado estadio azul (I)
Cuando apenas despuntaba el milenio dos de los equipos más tradicionales del país, Millonarios y Cali, sorprendieron con el anuncio de la construcción de sus propios estadios. La forma de hacer realidad esta utopía sería a través de la venta de palcos -a perpetuidad- a empresas y particulares. La venta de estos apartamentos con vista al campo de juego, además de utilidades para los encargados del proyecto, permitiría también la construcción de graderías para los mortales, parqueaderos, centros comerciales y hasta museos. “´Por fin vamos a tener estadios a la altura de los más modernos del mundo”, se le escuchó decir a los más optimistas. “Le creo más al del monorriel de Springfield”, ripostaron los más escépticos en alusión al hábil comerciante que embaucó a la ciudad de Los Simpsons.
Pasó el tiempo y mientras el estadio del Cali crecía entre cañaduzales, el de Millonarios era intensamente promocionado entre hinchas y empresas de la capital. Sin embargo, la habilidad con la que se exponian las bondades del proyecto era inversamente proporcional a la mostrada por jugadores en la cancha y por los directivos en los escritorios. A mediados de 2004 la crisis azul tocó uno de tantos fondos y a los azules no les quedó más tabla de salvación que la ley 550 o ley de quiebras. Con un equipo en esta difícil situación el estadio dejó de ser viable y quienes ya habían invertido en el proyecto debieron hacer fila para recuperar sus pesitos en la fiduciaria encargada de preservar el dinero mientras comenzaba la construcción.
Ocho años después y a punto de cerrarse la primera década del milenio, el estadio del Cali está más cerca de ser un museo arqueológico (por aquello del cementerio indígena encontrado bajo su gramado) que un escenario deportivo. Del de Millonarios quedan también ruinas, pero de una agresiva estrategia de marketing que hoy parece más la del monorriel. .
-
Anónimo
-
Anónimo
-
Anónimo
-
Anónimo
-
Anónimo
-
Anónimo
-
http://leonardoqiron@yahoo.com Anónimo
-
Anónimo
-
Anónimo
-
Anónimo





