La Federación Colombiana de Fútbol, pensando en el bien del equipo nacional, está haciendo un llamado a coleccionistas, talleres de mecánica y señoras que adquirieron un Renault 4 en los últimos 40 años, con el fin de comprarlos y así entregarlos a los miembros del equipo actual a manera de bono motivacional.
Un directivo del comité encontró esta vieja publicidad en uno de los rincones de su casa y de inmediato puso a correr a los demás dirigentes para levantarse en el mercado 25 Renaults 4. ¿La consigna? Entregarle a cada uno de nuestros futbolistas uno de esos amigos fieles si se logra la entrada al Mundial brasileño.
Ante la noticia varios jugadores ya están haciendo planes. Pablo Armero lo engallará con el fin de hacer piques en las calles de Udine. David Ospina y James Rodríguez armarán la primera edición del Rally Niza-Oporto y Dayro Moreno le pondrá amplios bafles en el baúl con el fin de recorrer con su música las calles de Tijuana.
Solamente hubo dos malas caras ante la decisión de regalar estos bellos escarabajos: la de Julio Comesaña, quien fue enterado del premio segundos después de presentar renuncia a su cargo y Gustavo Bolívar, que considera al Renault 4 como un carro “común y corriente”.
El cambio de ilumación en el estadio El Campín para el Mundial Sub 20 recibió muchos aplausos, sin embargo, la Unidad Investigativa del Bestiario del Balón siempre está pendiente de lo que ocurre tras bambalinas.
Mientras que uno de los miembros de su redacción salía de la tribuna de prensa para hacer un avance electrónico con la tarjeta Visa (patrocinador del Mundial) para pagar unas vuvuzelas criollas que le encargaron desde Sudáfrica, se dio cuenta de un detalle digno del inspector Ruanini en la sección “Pille el detalle” de Sábados Felices.
Dos trabajadores de overol y walkie talkie marca Fisher Price corrían alrededor de la torre noroccidental con un par de cables gruesos. Su misión: perfilar y cambiar el ángulo de las luminarias que cuelgan de las torres para que alumbren mejor ciertas partes de la grama, de acuerdo a las instrucciones que recibían por sus aparatos electrónicos.
“Más a la derecha”, “más a la izquierda”, “quédese ahí-ahí-ahí-ahí” eran las órdenes, como si estuvieran ajustando la vieja antena del televisor.
La avanzada técnica -toda una perla de la inagotable malicia indígena- ya fue patentada y estadios como el Parque de Los Príncipes, Alí Sami Yen, Camp Nou y Anfield Road estudian la manera de comprar una franquicia para hacer lo mismo, todo por el bien del enfoque lumínico de sus coliseos.
Ya estamos regresando a nuestras tintas, a nuestro fútbol. Mientras la registraduría nacional colabora en el conteo y validación de votos en las elecciones sobre nuestros premios bestiaristas -no valdrán aquellos sufragios hechos por usuarios que no hayan renovado o recogido la cédula nueva en los Super Cade de sus respectivas ciudades-, cerramos esta página mundialista con un delgado Diego Maradona, igual de mal vestido que en el 2010, con nudo de corbata tan delgado como en Sudáfrica y tan escandaloso como una vuvuzela. Las imágenes no fueron tomadas en el estadio MACAL de Villavicencio, aunque así parece: es el 10 en su debut como técnico de primera división conduciendo al humilde Mandiyú de Corrientes.
Entre líneas se puede ver a un delgado y puberto Juan Pablo Varsky al finalizar el video y las influencias utilizadas por Maradona en su estilo de conducción: Rubén Flotta y Jorge Luis Pinto, como sus mentores a la hora de dar órdenes desde la tribuna.
El Bestiario del balón, fiel a su compromiso con la defensa de la familia, la tradición y la propiedad (?) hace un llamado para que pronto los gemelos hoy conocidos como Milan Baros y Samir Khedira puedan reencontrarse en el seno de su familia original. De paso, invita a las autoridades competentes a confirmar el parentesco en primer grado de consanguinidad del futbolista colombiano que responde al nombre de Fabián Vargas con estos dos hermanos.
Fabián, ¿primo de los Baros-Khedira?
Actualización (05/07/10 20:44 PM): Gracias al aporte de nuestro comentarista Cachavacha avanzamos en la desenredada de esta madeja de ADN transcontinental. Como lo pueden apreciar en la imagen, es clarísimo que ya no se debe hablar de los gemelos Baros-Khedira, sino de los trillizos Baros-Khedira-¡¡Molina!!. El fenotipo no miente, cuando creíamos que el vínculo con Colombia de este par de talentosos hermanos se limitaba a Fabián Vargas, ahora nos encontramos con que Mao Molina es Colombia en la familia Baros-Kedhira. Ya entendemos el porqué de sus cada vez más frecuentes perdidas del mapa: tiene que sacar tiempo para su familia paralela.
Nunca ha sido cosa del Bestiario del balón inmiscuirse en asuntos judiciales. Pero esta vez no tenemos alternativa. Pasmados estamos al darnos cuenta de la burla a la justicia por parte de Josef Fritzl, “el Monstruo de Austria” al escapar de su lugar de reclusión para aparecer sin que nadie lo notara, sólo un integrante -anónimo, por supuesto- de nuestra unidad investigativa, como director técnico de Suiza en el Mundial de Suráfrica 2010 bajo la falsa identidad de Ottmar Hitzfeld. Es por esto que, ante la pasividad y el silencio de los buenos, usamos nuestra tribuna para poner en evidencia a tan sanguinario criminal.
De paso, reconocemos el olfato -malicia indígena, tal vez- de nuestro crédito Johan Volanthen quien, según nos cuenta la fuente que insiste en no revelar su nombre, fue el único del plantel que detectó la verdadera identidad de su entrenador y días antes de viajar a Suráfrica prefirió automarginarse del equipo temeroso de terminar pasando largos años encerrado en un camerino sometido a todo tipo de vejámenes. Dice la fuente que Volanthen comenzó a dudar de la identidad del adiestrador que los llevaría al Mundial cuando vio en su tobillo derecho un brazalete electrónico igual (de inoperante) a los que utiliza el INPEC de su país natal.
Se creía que “Bolillo” Gómez había fijado un hito inalcanzable en materia de escatología futbolera cuando incluyó en su informe de gestión como técnico de Ecuador haber enseñado a sus dirigidos a orinar sentados para no salpicar el bizcocho. Pero no. Este video, de lo más emocionante que ha producido un Mundial más bien insípido deja al buen Hernán al nivel de Manuel Carreño (el de la urbanidad).
Eran tiempos de Datos y Mensajes, de TV hoy, del Run Run de las noticias, y cuando la OTI transmitía las Copas del Mundo, todos los informativos estaban listos para llevar las mejores noticias, sobre todo si de Mundiales de Fútbol se trataba. En Italia 90 Aris Vogel y su combo la sacaron del estadio en términos publicitarios promocionando su cubrimiento del Mundial italiano con un Higuita, tan genial como Leonardo Da Vinci y tan carismático como la Gioconda -no la pastelería, que también tiene fieles adeptos en nuestra mesa de redacción-.
Dicen que Roger Milla en Yaoundé encontró esta publicidad y se inspiró para hacer dos goles que todavía duelen.