Chicó FC Prostatrón Fila 2001

Por , 15 abril 2012 7:58 pm

Imagen vía @millo91119

De los productos exóticos que se han asomado por las camisetas de nuestro FPC este: el prostatrón, aparato entonces considerado milagroso para evitar la obstrucción de la vejiga por el crecimiento acelerado de la próstata en el caballero.

El caso es que el importador oficial de este dispositivo decidió sumarse al proyecto que entonces todavía compartía Eduardo Pimentel con los hermanos Caicedo. Fue la primera temporada del Chicó en la B y estuvo cerca de ascender (clasificó al cuadrangular final). Llegó lejos con una nómina compuesta por jugadores de pasado reciente azul como Freddy León, Raúl Ramírez Gacha, Álvaro Aponte y Néstor Villarreal. Falta por establecer si la avanzada edad de algunos de ellos los hacía también usuarios del revolucionario invento y, esperemos que no, si algún tipo de convenio para desarrollo de pruebas piloto fue suscrito entre Prostatrón Inc. y el entonces Chicó F.C.

El aparato de marras

Dos detalles más: la marca, Fila, de paso fugaz por estos pagos y algo exótico en una época en la que por la primera B sólo veían diseños de Torino, Comba, FSS, Piola y similares. Por último, el tributo que el equipo le hizo a sus orígenes en el último clásico regional contra Patriotas luciendo estos mismos colores.

Foto: @andrewfpb

 

 

¡¡Primicia!! La pistola de Teo

Por , 14 abril 2012 7:13 pm

La imagen fue captada desde nuestro Kokorikóptero gracias a un nuevo sistema de fotografía con teleobjetivo donado por el gobierno de Islandia. Corresponde al arma con la que Teo amenazó a Sebastián Saja al terminar el clásico de Avellaneda contra Independiente que su equipo perdió 4-1.  De esta forma se desvirtúan las versiones según las cuales el arma del delantero era un tubo PVC con dedo de guante de caucho en uno de sus extremos o una pistola de fulminantes de arito rojo como en algún momento se llegó a asegurar.

Pinto con orejitas

Por , 14 abril 2012 8:07 am

A finales de los 80 y comienzos de los 90 y por razones bien conocidas funcionaba una especie de puente aéreo -en un solo sentido- entre las sedes de Santa Fe y América. Entre todos los jugadores que viajaron estuvieron los entonces jóvenes bogotanos Eduardo Niño y Wílmer Cabrera que a comienzos de 1990 y cuando eran fijos en la selección que pocos meses después jugaría el Mundial de Italia se despidieron de su casa matriz para instalarse en la tierra de Pepesón.

Esta nota de Ricardo Alfonso sirvió como despedida de los nuevos valores. Nos muestra a Niño, que sabía que era su último día, dejándose contagiar por el ambiente de recocha y haciéndole las populares “orejitas”, muy comunes entonces nada menos que a Jorge Luis Pinto. Por su parte, el editor quiso hacer énfasis en el carácter que Cabrera proyectaba en la cancha y se valió del generador de caracteres para dejar claro que se trataba de un “volante con personalidad”, descripción que tal vez no cayó muy bien en el resto del plantel.

De la donación de DIABLO AMERICANO.

Regresan los Beatles. Véalos en su estadio más cercano

Por , 13 abril 2012 4:34 pm

El último gol del que se sentó sobre la pelota en el Maracaná

Por , 11 abril 2012 10:42 pm

En épocas del “zapote mecánico”, Colombia tenía tres canales de TV y seis goles en contra antes de jugar cualquier partido de eliminatorias. Por esos años Eduardo Emilio Vilarete era el hombre que, como Falcao García en estos tiempos, quedaba desconectado del resto del equipo. Defendían 10 y Vilarete se quedaba intercambiando teléfono con el arquero rival para buscar una transferencia a un fútbol en el que sí le levantaran la bola porque en Colombia, en la selección mejor dicho, la inanición era su amiga fiel. Se moría de hambre, lejos de quienes tocaban el balón, confiado en que un pelotazo lo encontrara al arquero rival guardándose el esfero en el bolsillo o dejando su agenda telefónica al lado de un palo para que él emergiera con un golazo salvador de cabeza, su gran especialidad.

En las eliminatorias para Argentina 78 andaba en esas mientras miraba cómo Brasil y 100 mil hinchas gritaban goles en el arco de su equipo. Fue 6-0 al final, pero cuando llegó el cuarto, obra de Marinho, Vilarete sintió que como siempre, iba a quedarse parado 90 minutos, igual que usuario de Supercade con recibo rosado de teléfono fijo. Se cansó de mirar cómo el resto se divertía -los brasileños- o sufría -cual defensa colombiano ante Roberto Dinamita-, se cansó y pidió un break.

La pelota llegó a la bomba central y el hombre se sentó encima de ella. Pero no le habló: lejos estaba entonces oligofrenia que solamente sabe manejar Quique Wolff. Realmente estaba mamado de aguantar de pie la goleada y su gesto fue tomado en el país como el de la rendición del cobarde, más que del tipo resignado y suficientemente maduro como para dejarse arrollar por la adversidad, verdadero deseo del atacante.  En Brasil leyeron su descanso como la humillación más profunda, como cagarse sobre el balón. Una injusticia.

Jugó en muchos lados en Colombia (Bucaramanga, Nacional, Pereira, Tolima, Unión) y en el extranjero (Perú y Ecuador sus estaciones). Ya viejo se retiró en el Bucaramanga, en 1989. Solo hizo un gol, el del video. El último. El 150.

Radiobestiario y Zemaría

Por , 10 abril 2012 6:36 am

Vuelve el podcast que criolliza su reproductor (de música).

En esta entrega:

-¿Zemaría es el mesías? (en cualquier caso, lo siguen robando).

-Reminiscencias de visitas papales. Y del niño y el Papa.

-Nondier Romero tiene el celular de Dios, pero lo manda a buzón.

-Wilfredo Rincón del recuerdo: partidos post conciertos.

-Miguel Ángel hace un dibujo de sus vacaciones.

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Pregunta Antanas, responde Chicho

Por , 8 abril 2012 9:39 pm

Los encuentros entre fútbol y política suelen darse en salones de protocolo o en oscuros sótanos escenario de componendas en las que no nos corresponde profundizar.

De ahí lo curioso de esta imagen en la que nada cuadra. El político, ex alcalde de Bogotá, en pose primaveral y luciendo sandalias franciscanas aborda al futbolista que lo espera debajo de un árbol -¿qué tan frecuente es toparse con un futbolista debajo de un árbol?- y no para pedirle que lo acompañe a una próxima gira, que se suba con él a una tarima, sino para que le conceda una entrevista.

La postal, no obstante, tiene una explicación: durante unos meses Antanas fue reportero freelance del noticiero QAP en compañía de John Portela. Quisiéramos conocer el audio de la nota. Saber, por ejemplo, si Antanas le preguntó al Chicho cuál era su mayor orgullo y si el entonces volante de Nacional le pidió el disfraz de super cívico para una fiesta de disfraces que tenía por esos días. Por eso, para el que nos traiga la grabación le tenemos reservadas tres cajas de manillas oficiales de la ola verde (?).

Frente nacional manoverguista

Por , 7 abril 2012 11:47 am

Aporte de Paolo Arenas

Ante las revelaciones hechas por la Unidad Investigativa del Bestiario del Balón sobre esta secta que día a día tiene más adeptos en el fútbol, desde las altas esferas balompédicas se decidió “blanquear” el tema y no tener más secretos al respecto. En la Selección Nacional varios de los referentes del camerino sostuvieron una reunión con José Pekerman para que se les permitiera profesar esta doctrina sin temor a ser vetados por los federativos. El director técnico argentino aceptó la propuesta solo con la condición de no celebrar con el santo y seña de este movimiento, cada vez que hagan gol.

 

¡Qué feo eso! hay que respetar al público

Por , 6 abril 2012 6:37 pm

Iván Mejía, en su “show del gol Criptón”, le sacaba jugo hasta al más anodino partido de fútbol. Bucaramanga y Sporting de Barranquilla provocaban grima, pero nunca más que la que le brotó de las venas al comentarista deportivo al ver que Flaminio Rivas, lateral de los búcaros, hacía un topless insustancial como ninguno. ¿Valía la pena celebrar a rabiar un empate en casa contra uno de los clubes más flojos en Colombia? ¿La hazaña era tan grande como para semidesnudarse en medio de la ciudad de los parques?

Una curiosidad: los anotadores de los goles, Edison Domínguez y Flaminio Rivas, se encontrarían 5 años después en Bogotá trabajando como destacados monaguillos de lujo para Karol Wojtila.

Palomitas memorables: John Kennedy Hurtado en el Milan

Por , 6 abril 2012 5:16 pm

En la antología de grandes palomitas de la historia John Kennedy Hurtado merece un capítulo.  Y no por ser un eximio cabeceador, por palomita entendemos esos instantes en los que Dios, el demiurgo o quien sea que despache en la administración del cosmos sale a tomarse un tintico y permite que pasen cosas, absurdos cameos, que bajo el orden natural del universo jamás ocurrirían.

El caso es que John Kennedy fue beneficiario de uno de estos paréntesis excepcionales del devenir universal. Defensa con pasos por Unión Magadalena, Monagas de Venezuela, Real Cartagena y Deportivo Cali en su hoja de vida además de una convocatoria a selección sub17 en 2001 y una tarjeta plata de Expreso Bolivariano resultado de sus andadurías por Expreso Rojo y Centauros, a comienzos de 2009 la virgen se le apareció en forma de breve prueba nada menos que en el todopoderoso Milan.

Gracias a una movida de su hábil empresario -que todavía hoy es expuesta como caso de éxito en las academias de empresarios- fue a templar al equipo que entonces dirigía Carlo Ancelotti a comienzos de 2009. Estuvo un mes, pero desde que llegó estaba claro que sus opciones de quedarse eran mínimas, en tanto su pasaporte era vinotinto y decía “República de Colombia”, y no “Comunidad Europea” como reza en la portada del de Nelson Rivas.

Pero lo de menos era si se iba a quedar o no, llegar a hacer parte de una práctica de fútbol del Milan ya era la gloria para un jugador tan de gama media como él. Suficiente para regresar a pedir copia de las llaves de Palmira, su municipio, más busto en el parque principal y derecho a que el próximo colegio inaugurado lleve su nombre.

De entrada aclaró que iba por el contrato y no por autógrafos o camisetas de sus compañeros. Eso sí, cuentan las malas lenguas que no tuvo reparos en pedirles minutos de celular. Dice la leyenda que tan pronto como vio la oportunidad le pidió “un minutico” nada menos que a David Bekcham con el único fin de llamar al gerente deportivo del Deportivo Cali a decirle que lo estaba llamando desde el teléfono del astro británico. Suponemos que luego le aconsejó a su fugaz compañero incursionar, cartelito colgado, en la venta de minutos premium, diez veces más caros pues son desde “el celular de David Beckham”.

Jugó apenas unos minutos de un amistoso contra Hannover. “Antes del partido, en el camerino, abrí el maletín para sacar mis cosas. Como era un amistoso pensé que nos iban a dar un uniforme alterno, pero saqué la camiseta blanca con la que jugamos y me impactó ver que en la espalda decía ‘Hurtado’ y vi el número: 34. ¡La camiseta decía Hurtado!”, le dijo en su momento a Jimmy Montes, de El Tiempo.

A este mismo periodista poco antes le había respondido una solicitud de entrevista vía Messenger así: “No, ‘panita’, ahora no me podés llamar. Mirá que todavía no tengo celular y me da pena decirle a Senderos que me deje recibir una llamada en su casa”.  Lo de Senderos fue un accidente, pudo haberle dicho Ronaldinho, Seedorf, Maldini, Émerson e incluso Beckham. Había que alardear, tenía derecho. Cualquiera en sus guayos lo habría hecho.

Pronto volvió a regir el orden natural de las cosas y a Hurtado le dijeron que muy amable, muchas gracias, pero que quizás el club preferiría gastarse ese cupo de extranjero en un nombre ligeramente más pomposo. Resultado: para febrero ya estaba de nuevo en la sede del Cali donde, cuenta alguien, se conformó un comité de esposas de socios para abordarlo y pedirle que en aras de la convivencia y el ambiente sano se dejara quitar y lavar la camiseta 34.

Pero de algo tenía que servir su fugaz incursión milanesa. Así fuera de trampolín. Gracias a ella le abrieron un campito en el Seattle Sounders. No era lo mismo, por supuesto, tenía que cambiar la Ópera de Milan por el Silverdome, pero iba a estar más tranquilo. De hecho, llegó con el contrato ya firmado. Y, lo más importante, con un plan pospago ya activado.

 

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