Julito de Montevideo

«Bueno señores, no más fotos cliché», advirtió el director. «Quiero audacia, originalidad, nada del técnico sentado en el banco o del goleador detrás de la red. Como esas ya hay mil fotos, recuerden que somos un medio audaz, innovador, moderno, diferente». Algo confundidos, los miembros del equipo de redacción de la revista acataron la orden y se pusieron manos a la obra. Para la siguiente edición el técnico planillado para ser entrevistado era el del Junior, adivinen, Julio Avelino Comesaña. «¿Qué hacemos, hermano?» ,»ayudáme a pensar en algo para las fotos de la entrevista y que le guste al jefe». «Ya sé, yo tengo un sobrino novillero, él nos consigue la entrada a la Santamaría». «¿Pero qué, qué decimos, cómo justificamos esa producción?» «Fácil, digamos en el pie de foto que el Junior es un toro duro de lidiar». «¿Y Julio si se le medirá?» «Hombre, claro, si ya una vez lo pusieron a comer lasaña, imposible que no se le mida a esta». «De una entonces, cuádrame eso y lo sacamos». .