De miriñaques y pingüiñoños…

El buen humor en un viaje es importante: quita los nervios del vuelo mejor que el whiskey y hasta relaja a “Bolillo” Gómez, que reconoció su temor a los aviones. La cosa es que cuando los chistes son groseros, pesados y el humorista empieza a forzar risa y a no callarse la boca en los momentos adecuados, a veces es preferible que el avión se caiga en medio del mar.
Aunque el “Pájaro” Juárez andaba dichoso con los chistes de “Emeterio”, integrante del Dueto “Los Tolimenses”, el hombre calvo está buscando con angustia un chaleco salvavidas y un paracaídas: no se aguanta un chiste más; para él el ambiente es irrespirable y en contados segundos se arrojará al vacío. Entendemos su posición aunque en el pie de foto diga que “el chiste era como para contar en una primera comunión”.
Sí, en la primera comunión del Bebé de Rose Mary.
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Alzamendi
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