Siempre habrá 20 primeras veces

Egipto, país volcánico y sanguíneo, está a la espera de el Keops del fútbol, Francisco Maturana para que asuma por esos lares. Allá hay camello, dirían los que hacen flojos juegos de palabras. Pero casi siempre la postal es exacta: gran histeria colectiva ante la llegada del filósofo de Yondó a cada estación a la que arriba. Los muchachos pidiendo autógrafos, los jugadores díscolos haciendo un acto de contrición para no fallarle nunca al hombre y la fe de los directivos se instala en el previo.  La imagen se dio siempre, más en los últimos años en estaciones como Madrid, La Plata, Santa Fe, Bogotá, Riad, Quito, San José, Puerto España y Lima.

El Cairo espera su llegada y el Jorge Antonio Vega de ocasión, estará listo para informarnos si las plausibles bienvenidas, así como las salidas traumáticas -y que lo diga Mubarak- siguen siendo una constante.

Maturana, el día de su desembarco azul.