Los tejedores de Cartago

El aviso fue avistado en una Revista del América de 1988, época en la que abundaban los enredos, las madejas de dimes y diretes que terminaban hechas una melodía. Por suerte había quien las desenredara. O por lo menos así se vendían.

Bono: identifique al último de izquierda a derecha y gánese una valera de Manricuras.