Wikibestiario: «Hay que crearle un ajuar al Tino», Ricardo Pava

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Después de las divas, la palabra le correspondió a los doctores de la moda. Se consultó a Yovanca de Ferrater, que sólo tuvo elogios para el vestir del Tino y por esa razón sus declaraciones no se incluyeron en el cable que llegó a la redacción. Las que si llegaron fueron las de Ricardo Pava. El diseñador fue implacable. Se manifestó en contra de la generalizada tendencia, en la que, desde luego, se inscribía el Tino, del mocasín sin media. Clamó a gritos una plancha a vapor para librarlo de las arrugas en trajes de paño que, además, no eran su talla. En el dictamen de Pava, el de Tuluá sólo aprobó, y raspando, la asignatura de porte de chaquetas y cachuchas. Emprendedor, al terminar su declaración recomendó, seguramente adjuntando su tarjeta, que al crack se le proveyera de un asesor de modas.

Parte del material que tuvo a su disposición Pava antes de dictar sentencia.

Qué Bello este Nacional

La postal nos muestra 20 futbolistas con uniforme del Atlético Nacional. Pero por cosas que sólo pasan en nuestro fútbol, este no es el Atlético Nacional. Es el Bello F.C. modelo 2007 que en la foto oficial no tuvo problema en posar con la indumentaria que su hermano mayor tuvo a bien suministrarle.

Y no es la primera vez que Nacional muestra su faceta más benefactora. Ya el año pasado vimos como el Atlético la Sabana fue el beneficiado del buen corazón verdolaga. El problema aquí, y de esto se dio cuenta el Vágner del Amor, siempre pendiente de cuestiones que involucren el corazón, es que tanto el Bello como la Sabana ya no existen más. Estamos por lo tanto pendientes de qué equipo se le mide este año a recibir las herencias verdes.

Dato adcional aquí.

Wikibestiario: el buzo bávaro de Córdoba

De nuevo los arqueros y sus veleidades.  Casi veinte años después -la foto es de 1994- un ferviente activista de la causa contra la autodeterminación de los guardavallas nos ha filtrado esta borrosa fotografía. Corresponde a un partido del América contra el Junior en el Metropolitano en el que Óscar Córdoba no quiso lucir el buzo de dotación -Umbro, marca que vestía al América por ese entonces- y muy orondo se puso uno del Bayern Munich, marca Adidas y con el patrocinio de Opel.

Las razones por las que decidió lucir esta prenda no venían con la filtración. Se podría especular con que tal vez quería demostrarle a los directivos bávaros que lo de Adolfo Valencia había sido una excepción y que sí había colombianos dispuestos a adaptarse al club y el primer paso era comenzar a lucir su ropa de trabajo.  Quizás fue un regalo de alguna novia, familiar o amigo desconocedor de que un arquero por muy iconoclasta que sea debe lucir el uniforme que le proporcione el club  y que Córdoba por pena tuvo que usarlo al menos una vez.  Por último, no descartamos tampoco que desde muy joven Oscar haya cultivado una secreta pasión por el Bayern y, en general, por la cultura bávara.  Para confirmarlo estamos en la búsqueda de las minutas del celador de la célebre Taberna Bávara de Unicentro entre 1991 y 1992 cuando el entonces juvenil arquero defendía hacía sus primeros pinitos –algunos dolorosos– bajo el arco azul.

Chicó gris-2007

El Chicó no es un equipo que se haya destacado precisamente por su rigor cromático: azul oscuro, negro, naranja, verde tenue referencia centro de salud son algunos de los colores que han pasado por su camiseta.  Y en esta amplia gama hay que resaltar el gris que lució en un partido contra Equidad por el Finalización de 2007. Pero no fue algo planeado por el departamento de diseño e imagen del equipo gomelo-boyacense: el uso de esta tonalidad se debió a que faltando poco para comenzar el partido el juez decidió que el uniforme del visitante era muy similar al del local.

El dictamen del juez cogió al Chicó mal parado, pues no habían llevado uniforme alterno. El juez se empecinó en no empezar el partido y luego de descartar opciones -desvestir a los operarios del vecino Mundo aventura, una de ellas- a los de Pimentel no les quedó sino correr a su sede bogotana donde, por suerte, encontraron unas viejas camisetas de entrenamiento, grises como su desempeño esa tarde: 3-1 perdieron contra los del «(Gran) Maestro» García.

Castalia con cerveza, el refajo textil de Prono

Ya varias veces hemos dicho que el cerebro del arquero promedio tiene más desarrollada la zona responsable de la rebeldía que el del jugador de campo estándar. Por esta razón, abundan los casos de guardavallas que han hecho el feo cuando se les entrega el uniforme de dotación y de su propio morral han sacado su atuendo único y personal. Entre ellos se encuentra Carlos Enrique Prono, arquero argentino que una noche de 1989 saltó al gramado del recién estrenado Centenario emperifollado con un buzo Adidas de la selección de Alemania occidental.

No es Harald Schumacher de incógnito en Armenia, tampoco "Prono" Velásquez en sus años mozos. Es Carlos Enrique Prono en su faceta más teutona.

Cómo ocurrió esto, no lo sabemos con certeza. Es bien sabido que por esa época el uniforme del equipo que sería campeón Mundial dos años después se confeccionaba muy cerca de Armenia. La noticia pudo haber llegado a oídos del guardameta -germanófilo seguramente- que en un lunes libre, por qué no, pudo haberse pegado la voladita hasta la fábrica de Riotex donde, a punta de hacer gala de sus encantos, quizás conquistó a alguna empleada que le facilitó la prenda. No se puede descartar tampoco que se tratara de una vanguardista estrategia de mercadeo -fallida a la larga- para que los millones de consumidores de cerveza en el país comenzaran a asociar esta bebida con la Castalia en lugar de la Colombiana. Por último, una fuente confiable nos aseguró que por esa misma época a Bodo Illgner se le vio en un camerino encartado y algo molesto con un buzo Torino en la mano pidiendo esparadadrapo para tapar el «Castalia» y así evitar una penosa sanción para su selección.

Ampliación: Nos aportan de enunabaldosa.com este documento de 1992 que prueba: o la buena calidad de las telas colombianas, pues  tres años e innumerables lavadas después el buzo conservaba sus colores o que algo raro había entre Prono y Adidas (¿o Illgner?).

Los Fatstreet Boys

Cortesía: @Pinocalad

Si uno mezcla bronceador coppertone 30, nopikex y publicidad de ropa, se puede dar un cuadro tal como este, en el que varios integrantes del Deportes Tolima modelo 2004-2005 se quitaron las vergüenzas naturales y decidieron hacer su palomita como modelos de catálogo.

Siguiendo el ejemplo de David “Calamity” James y David Beckham, modelos de Armani (no de Leandro, sí de la casa de alta costura) varios directivos de la casa de confecciones deportivas Sheffy se reunieron en un restaurante del Barrio San Bonifacio para pensar en la estrategia publicitaria correcta con la que debían promocionar sus nuevos productos.  Después de sentarse y esperar las viandas, el más joven directivo lanzó la primera idea

“¿Nos saldrá muy caro Óscar Bríñez como imagen oficial?” (Nota de la redacción: Óscar Bríñez, nacido en Chaparral, Tolima, fue uno de los más ignotos participantes de “Protagonistas de novela”, muy similar a Ronaldinho entre otras).

“¡Carísimo! Se supo cotizar el muchacho”, dijo un viejo zorro que presidía la mesa y que conocía a Bríñez desde la niñez.

Un publicista argentino apareció en escena y a pesar de que nadie lo había llamado, quiso meterle estilo a la reunión y dio una idea interesante:

“Che, queridos: si la solución está en sus manos”.

Todos al tiempo se miraron y soltaron el viudo de capaz que estaban engullendo. No entendían por qué el pescado que comían con las manos iba a solucionarles las cosas. El publicista argentino resopló y ordenó que siguieran comiendo mientras explicaba su expresión. Se refería a que la respuesta estaba muy cerca de ellos: en una mesa aledaña estaban departiendo los futbolistas profesionales del Tolima.

“Ellos son los pibes que deben poner a modelar. Háganme caso, ché. ¿O no recuerdan al Michi Sarmiento, a Andrés Pérez y al Pibe García? ¡La Pepsi que tomó la gente en Colombia gracias a ellos aún le reporta ganancias a la embotelladora!”

“¿Y usted cómo sabe eso?”, preguntó presuroso un dirigente que sin desatarse la corbata, la había guardado en el bolsillo de la camisa para que no se untara de sopa. El gaucho dijo, tocándose la barbilla.

-Yo sé eso porque fui el que inventé esa “campania”.

La siguiente escena encontró a Dumar Rueda, Diego Gómez, Gerardo Vallejo, Yulián Anchico, Daniel Briceño (el de mejores poses en la sesión) y Jorge Horacio Serna posando para los flashes –que no eran muy necesarios por el solazo incandescente- con un único propósito: realizar el catálogo Sheffy de ropa deportiva.

Pantalonetas a medio culo, boxers visibles y risas fueron el resultado de esta campaña, en la que entre otras, aunque las imágenes no las hemos podido encontrar todavía, Anchico posa con un overol, pero sin camiseta debajo.

Todavía desconocemos los resultados de ventas de Sheffy luego de esta particular iniciativa, pero curiosamente todo archivo que registró este extraño emprendimiento de marketing, desapareció por completo. Hoy recuperamos una de las pocas fotografías que quedaron.

Historia patria: Selección Colombia y Adidas

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Podría decirse que la sub20 de Eduardo «soy más emo que Diemo» Lara que por estos días disputa el Juventud de América se está rajando en todas las materias salvo una. Y una que, a la hora del té, poco importa. O mejor, sólo le importa a los fanáticos más enfermos y a los de la línea «Esteban Cortazar». Nos referimos al diseño deportivo. En este campo ha tenido buena acogida entre la afición la llegada de Adidas como proveedor de los uniformes de la tricolor en reemplazo del emporio ítalo-panameño Lotto. Todo esto sin importar que,  según confirmó Mario Bros, se trata de un diseño provisional y que el definitivo sólo se conocerá hasta marzo.

Diseño provisional de Adidas, estrenado por la sub17.

Provisional o definitivo llama mucho la atención el parecido de este uniforme con el que luciera otra selección juvenil, esta sí llamada a ser recordada por varias generaciones: la de Luis Alfonso Marroquín en el Mundial Juvenil de 1985. Para esa época, Colombia, que ya había usado uniformes Le Coq Sportif, comenzaba una relación intermitente con la casa alemana. Todo empezó en plena eliminatoria al Mundial de 1986, cuando el equipo de mayores desechó sobre la marcha los uniformes que con mucho esmero había concebido la diseñadora bogotana Maria Elvira Pardo para pasarse a los importados de las tres rayas. Luego de un desliz con Puma en la Copa América de 1987, Adidas regresó para vestir a los mayores en la eliminatoria y en el Mundial de 1990. Los juveniles, entretanto, apoyaron la industria nacional luciendo diseños de marcas orgullo del eje cafetero como Comba -por el giro del balón, no por los díscolos hermanos- y Torino.

Medellín- «A mil» 2009

A comienzos de 2009 Bill y Hillary -como hoy con Santa Fe- estuvieron cortejando al Independiente Medellín. Esto hizo que las empresas que lo respaldaban huyeran con solo oír mentar el apellido de la popular y exitosa pareja. Mientras se concretaba el tema de ingresar a la lista de los afectos del expresidente y la Secretaria de Estado, el «Poderoso» pasó las duras y las maduras, pero, antioqueños al fin y al cabo, no se vararon y en lugar de echarse a la pena o de pedirle limosna al alcalde o gobernador de turno, tomaron la ruta del emprendimiento.

La solución tenía dos pasos y se enfocaba en los países en los que el DIM disputaría ese año partidos de la Copa Libertadores. Lo primero era  mandar bloquear el acceso desde ese país -Brasil en este caso- a cualquier artículo que medio hiciera alusión a las aproximaciones de los Clinton. Para eso se recurrió a un acuerdo de cooperación  con el gobierno chino. Para estar seguros, también, dicen, se mandaron recoger de las librerías para extranjeros todas las revista y periódicos colombianos que hablaran del tema.

La segunda parte comenzaba por mandar traer unas páginas amarillas de la ciudad en la que se disputaría el partido. Una vez llegaban, el jugador con peor desempeño en la práctica del día estaba obligado a abrir una página al azar y llamar a ofrecerle la posibilidad de poner su nombre en la camiseta a la empresa en la que cayera el dedo. El elegido debía recitar, en su mejor portugués, algo así como «en el día de hoy le vengo ofreciendo una súper promoción: el combo libertador-DIM- Un chisgononón que le permitirá a su marca estar en nuestra camiseta y en los millones de televisores de los hinchas que seguirán el partido por sólo mil dolaritos» en el fondo, el plantel preguntaba: «¿a cómo?» y el jugador, sin que el del otro lado de la línea alcanzar a reaccionar respondía: «a mil».

Después de tres días con sus noches en este plan, finalmente consiguieron llenar el espacio y esto a punta de empresas con secretarias colombianas que lograron convencer a sus, desde luego, incrédulos jefes. El trámite, bueno decirlo, se hacía en la calle, con un vendedor de minutos contratado para la operación. Esto para hacerle el quite a eventuales reclamos cuando las empresas que aceptaran se fueran, junto con el equipo, al fondo de la lista de Bill.

Lo cierto es que para el partido contra Sao Paulo (1-1, resultado final) el experimento de emprendimiento deportivo-comercial funcionó. El resultado, la camiseta que ven en la foto con el nombre de cuatro ignotas empresas paulistas.

P.D: Tan concentrados estaban en la búsqueda de clientes que se les olvidó mandar a estampar el logo del torneo en la manga. La solución de última hora fue repartir bandas de capitán a los once titulares para que sujetaran el parche. El lío fue que algunos, ante la emoción de saltar al gramado del Morumbí, se pusieron primero la banda y después la camiseta.

Equipos hepáticos

Vaya usted a saber por qué, en la paleta de colores de nuestro fútbol ninguno supera al amarillo. Huila, Cartagena, Bucaramanga, Pereira y Tolima hacen parte del club de equipos «amarillitos» como el licor que doblega a sus inversionistas. Tal vez la culpa la tenga el güiskey o puede que el reinado de este color tenga que ver con su faceta agorera, esa que a la que cada fin de año recurren las mujeres que, de paso, salvan el balance de la Feria del brasier y solo kukos.

El caso es que el amarillo es un color de gran aceptación en nuestro medio, tanta que de un tiempo para acá equipos que habían sabido mantenerse alejados de su órbita han caído. Primero fue el Junior en la final de 2004. En su momento se dijo que había sido un accidente, que no calcularon lo del uniforme alternativo y que por cuestiones de la transmisión de TV tuvieron que usar el de entrenamiento. Luego fue el Santa Fe, que recurrió a él con la excusa del homenaje a Bogotá en su cumpleaños. Le siguió, hace poco, Millonarios, también escudándose en conmemoraciones cívico patrióticas: que para unirse a la fiesta del bicentenario. El más reciente en pegarse a la #olaamarilla, ya sin tapujos, ya sin excusas, fue otra vez el Junior, que el domingo pasado saltó a la polisombrada cancha del Campín vestido de amarillo de la cabeza a los pies.

Habría que ver por qué tiene este color tanta popularidad. Tal vez tenga que ver con la atracción incosciente que este color ejerce sobre los que toman las decisiones de los clubes, tanto por su dimensión etílica como por su faceta erótico-cabalística. Nosotros, humildemente, nos atrevemos a sugerir que el auge del amarillo tiene nombre propio, el de un adelantado del fútbol cromático que debe estar asesorando en esta materia a los equipos, el gran James Mina Camacho

Camiseta-pareo referencia «Juan Del Mar». Cúcuta Deportivo 1996

Aunque bien una escultural modelo digna de nuestra popular sección “Bestiarísima” sería la apropiada dignataria de tan poco pudorosa prenda, el equipo motilón –con el sabio consejo de la querida ropa deportiva Comba- sacó al aire este modelo vaporoso de la casaca rojinegra en tiempos acordes al caldeado clima de la institución. Estaban cerca de irse a la B, en la campaña 1996/1997.

La tela vaporosa de la camiseta tenía como efecto desacalorar a sus futbolistas en medio del duro clima que pega en el General Santander a las 3:30 de la tarde y el patrocinador debía ser una gaseosa que al tomarse, produjera de inmediato sed, ojalá de victoria. La saladísima gaseosa Konga acompañó en el pecho a los jugadores cucuteños en esa temporada en la que regresaron a la B para casi nunca más volver.

Para jugadores de piel negra, como Cerveleón Cuesta –quien regaló esta prenda hace varios años y fue recuperada del ostracismo de un clóset por la unidad investigativa del Bestiario del Balón- no había ningún problema en usarla sin nada debajo. Los jugadores de piel blanquecina como el neón o extremadamente pudorosos, preferían utilizar una camiseta negra de algodón debajo, lo que produjo el efecto contrario a lo que el diseño buscaba: la libertad de movimientos y la liberación del sudor.

El Cúcuta se fue a la B cerrando un nefasto campeonato y Comba tuvo que echar al tacho de la basura esta buena idea. Luego en Nike se dieron cuenta de tamaña genialidad e inventaron el famoso Dri-Fit de sus camisetas.