Contribución: Doctor Fútbol
No sólo de fútbol vivió el vallecaucano en Buenos Aires. «Super Farid» como lo inmortalizó El Gráfico en una de sus habituales producciones en la que lo vistió como Clark Kent, hizo sus pinos como actor en un programa de televisión infantil.
Su facha y estampa que le brindaban los 1,96 metros de estatura le bastaron para hacer parte del cabezote del seriado «Cebollitas» un propuesta futbolera para niños en la que se reivindicaba el salir segundo. Algo que más tarde institucionalizó como proyecto de vida el técnico Héctor Cúper.
Farid compartió el set con un novel Juan Pablo Sorín, un Oscar Ruggeri en retirada y la versión más torpe del ahora goleador Martín Palermo. El programa que superó con creces a su homólogo colombiano «De Pies a Cabeza» fue un éxito de síntonía. Una de las protagonistas era Dalma Maradona, hija mayor de El Diego. Una especie de Violeta, la inmaculada novia de Pablito en la serie musicalizada por Maná.
Diez años después del último capítulo, los protagonistas tomaron rumbos diferentes. Mondragón ataja sus minutos finales en el fútbol alemán, Ruggeri insiste en que a pesar de sus derrotas merece dirigir la Selección Argentina y Dalma, espera un bebé del Kun Aguero. Eso sí, no quedó claro cuánto le pagaron al colombiano por rol en televisión o si el refrigerio durante la grabación fue generoso.
Bonus track: Atención a esta reseña, de la revista El Gráfico y cortesía de enunabaldosa.com, de otra de las apariciones de Farid en la pantalla chica. Lo hizo en compañía de Esteban Jaramillo y el, por algunos añorado, «Gol gol de Colombia» Jairo Moncada Cortés en la transmisión del partido de ida por la semifinal de la desaparecida y muy bestiarista Súpercopa de ese año. Si hemos de creerle al pie de foto, parece que no dejó títere con cabeza. Pero no fue el único, pues los camarógrafos también se vieron en serios aprietos para incluir la cabeza de Mondragón y la de nuestros chaparros periodistas en el mismo cuadro. Ese día los verdes perdieron 2-0.
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