El complot del Vaticano contra los tres ingleses ausentes del Panini 98

El caso de Irán no fue el único que llamó la atención de los investigadores, porque  en el album Panini de 1998 –lejos, el más bestiarista de todos los tiempos- hubo lugar a que en el mercado nacional no se consiguieran tres laminas pertenecientes a la selección inglesa, una de las favoritas a llevarse el torneo y que jugaría contra nosotros en primera fase.

Ningún colombiano que se precie de haber sido censado en 1985 y 1993 tiene en esa edición del album, los cromos de Tony Adams, Robbie Fowler y Les Ferdinand. Nunca salieron. Aunque se habló de desaparición forzada e incluso, de una estrategia de mercado del productor del album para cobrar carísimas tarifas por los tres implicados, mucha gente se quedó esperando alguna señal que jamás llegó.

Se especuló mucho sobre el porqué se había suspendido la emisión de las calcomanías de Adams, Fowler y Ferdinand. Todo fue un asunto Papal.

Tony Adams era un consumado alcohólico y de acuerdo a los instantes en los que salió el album (Semana Santa), no era conveniente transmitir estos antivalores a la niñez. Robbie Fowler cayó en la misma bolsa que Adams: el atacante de Leeds y Liverpool le encantaba celebrar sus goles oliendo la línea de cal de la cancha, simulando esnifar coca.

El CELAM, reunido en su sede campestre cercana al Gimnasio Iragua, mandó una comunicación al Vaticano para que, desde allá, presionaran a Panini, que les quedaba más cerca. Surtió efecto el clerical pedido que, además de buscar fortalecer los valores de una sociedad perdida, también quería apuntalar la enésima candidatura de Monseñor Castrillón como Papa con este gesto, tan pacato como efectivo.

¿Y Les Ferdinand? El muchacho era juicioso y lejano de la polémica. ¿Por qué no se podia permitir la mona de Les en el país? Fácil. En el Newcastle puso a comer banca a nuestro Faustino Asprilla, así que se convirtió en enemigo del país. Fue el chivo expiatorio de toda la operación.

Al no ganar Castrillón y ser de nuevo el “Papa Moral” del mundo, fueron quemadas todas las pruebas de la censura a las monas de Adams, Fowler y Ferdinand. Solo hasta hoy el misterio pudo ser revelado.