La extraña historia de Alirio y Mauricio

En 1990 el Deportivo Pereira gozaba de dos perlas juveniles en su formación. Los Serna. Alirio, apodado “El Marinillo” era el famoso para esos tiempos por sus dotes goleadoras. Mauricio, “Chicho”, jugaba como volante de creación y no era aquel recio jugador sin pelos en la lengua y en la cabeza que se transformó en el quinto defensa del Boca Juniors de Carlos Bianchi.

Todo lo contrario: “Chicho” ostentaba largo y crespo pelo que envidiaba Juan Carlos “Chapulín” Maciel (arquero argentino y rival regional pues atajaba en el Quindío) bigote ralo y era un mediocampista habilidoso, de buena técnica y gran despliegue ofensivo.

De un momento a otro el giro para la trayectoria de ambos fue más que brusco. Los dos llegaron a Nacional pero mientras que Alirio parecía ser George Costanza, Mauricio tomó ribetes de Jerry Seinfeld. La carrera del delantero terminó cuando deambulaba en el último descenso del Cúcuta a segunda división. “Chicho” nunca más hizo un regate y decidió que lo suyo era coleccionar piernas de sus rivales como trofeo de guerra. Así se hizo ídolo de la hinchada boquense, a la altura de Blas Giunta y Ubaldo Rattin

Pero si usted nunca vio a Mauricio Serna haciendo enganches en el área o marcando golazos es hora de observarlo. La víctima, como no podía ser de otra manera, Millonarios, de quien Serna resultó ser verdugo recurrente en etapas posteriores.