Category: Pasaron de incógnito

Navidad anticipada: Magnum era de la “Mechita”

Por , 22 octubre 2010 10:50 pm

Aporte de Juan Andrés Valencia

Todo un incunable llegó a la mesa de redacción del Bestiario en instantes en los que los integrantes de la unidad investigativa estaban mordiendo mezcladores de tinto y cortándose las uñas con las teclas de la máquina Olivetti utilizada para levantar los textos que usted lee.

(Nota de la redacción: en el proceso de confección informativa se mandan las hojas escritas a máquina, que son transcritas en un computador de un local cercano a una céntrica universidad. Luego el diskette es entregado con los textos en word perfect a varios varios tecnólogos que suben el material a la página desde la moderna consola de un computador Sinclair ZX 81)

En un sobre lacrado aparecía un incunable: la entrada de occidental tercer piso de un fanático que estuvo el 19 de diciembre de 1979 la noche en la que el América de Cali de Carlos Gay, Aurelio Pascuttini, Alfonso Cañón y compañía derrotaba 2-0 al Unión Magdalena de Gasparoni (goles de Cañón y  Lugo) y se coronaba por primera vez campeón del fútbol colombiano.

Tom “Pepino” Selleck quemaba las calles del barrio San Fernando en su Ferrari para llegar a tiempo a comer cholado y ver a su América

Imperdible la presencia de Tom Selleck, conocido en Cali como José “Pepino” Sangiovanni y que caracterizando a Magnum, acompañado de sus fieles dóberman Zeus y Apolo, presidía al América (Se decía que Higgins era el contador del club). En el ticket, Selleck (o Magnum, o Sangiovanni, como usted prefiera) les mandaba un saludo navideño a los hinchas, tan rojos como su Ferrari:

“La junta directiva, el personal administrativo y técnico deportivo desean a toda ferviente afición escarlata Feliz navidad y venturoso año 1.980”.

1979 sin embargo tuvo un hecho más importante para los entonces neonatos fundadores del Bestiario: la lesión de Willigton Ortiz producida por un ídolo de esta tribuna: Antonio “Gringo” Palacios.

Pasaron de incógnito exprés: 4 en 1

Por , 15 octubre 2010 9:14 pm

Martin Lawrence-Arnulfo Valentierra. Aporte: Petrit Baquero.

Rick James-René Higuita, aporte: @JJmoras

Dr. House-Quique Sánchez, aporte: @MaoOrtiz

Miguel Ángel Converti-Sebastián Piñera, aporte: @SrCendales

Jimi Hendrix: homenaje

Por , 18 septiembre 2010 7:27 pm

Día triste para los seguidores de la leyenda que conmemoran los 40 años de su supuesto fallecimiento. No hay tristeza, en cambio, para sus seguidores bestiaristas que bien saben que él no estiró la pata el 18 de septiembre de 1970 en Londres, sino que se vino a Colombia a estirarla, pero para meter goles en Tolima, Santa Fe, Millonarios, Junior y Cúcuta. En este día, que pese a todo sigue siendo especial, para que hendrixianos bestiaristas y no bestiaristas lo recuerden, esta bella postal de, nunca mejor dicho, Hendrix in da house.

Rambo V-Royal Cartagening

Por , 14 septiembre 2010 7:51 am

El rumor corrió en mayo: se preparaba una nueva versión de Rambo, la quinta.  El revuelo duró hasta que  el mismo Stallone salió a desmentirlo. “Que cómo se les ocurre, que olvídenlo, que jamás ha estado ni en proyecto y que yo ya estoy muy viejo, no sigan insistiendo comenzando porque la ARP ya no me cubre escenas de riesgo o que involucren elementos pirotécnicos”.  Eso fue lo que se supo.

Lo que no se reveló fue la verdadera historia detrás del fallido Rambo V. La verdad, según lo pudo establecer nuestra renovada unidad investigativa, es que la historia estuvo de un cacho. Su trama iba a estar inspirada en esta foto de 1992 a la que un día, por accidente, tuvieron acceso los productores de los largometrajes anteriores.  Tras constatar que el señor de amarillo y cabellera “a lo Rambo” no era Stallone en alguna escapada al caribe colombiano sino el goleador argentino Héctor Ramón Sosa, decidieron aprovechar el good will que el gaucho ya tenía en nuestro medio para proponer una historia en la que Rambo, Stallone, no Sosa, vendría al fútbol colombiano a luchar con y sin balón para lograr la permanencia en la primera división del modesto Royal Cartagening. En la película, por ejemplo,  se vería al actor parapetándose detrás de los famosos morritos que abundan en nuestros campos. Su aliado en la lucha sería Mondáface, un simpático niño que, con un traje de super héroe y una guitarra se encargaría de incitar a la pernicie a los arqueros y defensas rivales.

Cuando ya estaba todo listo, con Salvo Basile, faltaba más, a la cabeza de la producción en Colombia, surgió un obstáculo insalvable: nadie estaba dispuesto a pagarle ARP a Stallone. El argumento era contundente: ¿acaso alguna vez se la pagaron a Sosa?

Derechos Mondáface: @daniloguio.

Separados al nacer, llamado a la unión familiar

Por , 5 julio 2010 1:25 pm

El Bestiario del balón, fiel a su compromiso con la defensa de la familia, la tradición y la propiedad (?) hace un llamado para que pronto los gemelos hoy conocidos como Milan Baros y Samir Khedira puedan reencontrarse en el seno de su familia original. De paso, invita a las autoridades competentes a confirmar el parentesco en primer grado de consanguinidad del futbolista colombiano que responde al nombre de  Fabián Vargas con estos dos hermanos.

Fabián, ¿primo de los Baros-Khedira?

Actualización (05/07/10 20:44 PM): Gracias al aporte de nuestro comentarista Cachavacha avanzamos en la desenredada de esta madeja de ADN transcontinental. Como lo pueden apreciar en la imagen, es clarísimo que ya no se debe hablar de los gemelos Baros-Khedira, sino de los trillizos Baros-Khedira-¡¡Molina!!.  El fenotipo no miente, cuando creíamos que el vínculo con Colombia de este par de talentosos hermanos se limitaba a Fabián Vargas, ahora nos encontramos con que Mao Molina es Colombia en la familia Baros-Kedhira. Ya entendemos el porqué de sus cada vez más frecuentes perdidas del mapa: tiene que sacar tiempo para su familia paralela.

Mao Molina, el trillizo Baros hasta hoy perdido.

Con información de @Pepinortega.

Pasó de incógnito-Denuncia

Por , 4 julio 2010 10:15 pm

Nunca ha sido cosa del Bestiario del balón inmiscuirse en asuntos judiciales. Pero esta vez no tenemos alternativa. Pasmados estamos al darnos cuenta de la burla a la justicia por parte de Josef Fritzl, “el Monstruo de Austria” al escapar de su lugar de reclusión para aparecer sin que nadie lo notara, sólo un integrante -anónimo, por supuesto- de nuestra unidad investigativa, como director técnico de Suiza en el Mundial de Suráfrica 2010 bajo la falsa identidad de Ottmar Hitzfeld. Es por esto que, ante la pasividad y el silencio de los buenos, usamos nuestra tribuna para poner en evidencia a tan sanguinario criminal.

De paso, reconocemos el olfato -malicia indígena, tal vez- de nuestro crédito Johan Volanthen quien, según nos cuenta la fuente que insiste en no revelar su nombre, fue el único del plantel que detectó la verdadera identidad de su entrenador y días antes de viajar a Suráfrica prefirió automarginarse del equipo temeroso de terminar pasando largos años encerrado en un camerino sometido a todo tipo de vejámenes. Dice la fuente que Volanthen comenzó a dudar de la identidad del adiestrador que los llevaría al Mundial cuando vio en su tobillo derecho un brazalete electrónico igual (de inoperante) a los que utiliza el INPEC de su país natal.

Con la colaboración de @MaoOrtiz

Michael Jackson está vivo

Por , 19 febrero 2010 8:56 pm

Fotos e idea cortesía Curramba

El mundo sigue llorando la pérdida del rey del pop, que dejó un vacío profundo entre los fanáticos que jamás podrán volver a oír su voz ni ver sus famosas coreografías. Pero para la Unidad Investigativa del Bestiario del Balón, este caso se reabrió en el momento que se determinó que no había cadáver dentro del ataúd del cantante. ¿Estaría muerto o se trataría de una simple patraña?

Gracias a nuestros contactos en las terminales terrestres del país, empezamos a atar cabos. Un informante de Rápido Ochoa presto a colaborar avisó de un amable pasajero que pidió una bolsa durante el viaje, no para vomitar, sino para ponerse como tapabocas, lo que desató las sospechas.  Un ayudante de conductor vio en el parador rojo de Melgar a un muchacho que tomaba changua con un guante blanco, hecho que avivó los rumores.

La prueba reina apareció en Cali: en las duchas del terminal, una asustadiza tumaqueña gritaba incoherencias que no lo eran tanto: comentaba que un negrito vestido con corbatín y chaqueta de cuero negro se había convertido en un tigre de un momento a otro. La policía dijo que acordonaría el sector pero uno de nuestros avezados reporteros se dio cuenta que las huellas que estaban en el piso –aún mojado- eran las de un felino.

Pero pronto las huellas se borraron, así como el rastro de Michael. En la Dimayor, tras horas de registros visuales en cada una de las nóminas de los 36 equipos del profesionalismo, no había pistas válidas. Un guiño de la suerte resultó fundamental en la pesquisa porque la redacción, en vez de tomar un bus hacia Bogotá, se montó en uno que terminó varado en Valledupar. Al llegar allí, el ambiente de fútbol se respiraba en todos los lugares del sector, así que, al no haber dinero para el hotel, bueno era llegar temprano al estadio para encontrar un lugar en las graderías lo suficientemente cómodo para pasar la noche allí.

En el marco del encuentro entre Valledupar y Depor se descubrió el misterio. Un atacante, que decía llamarse Hugo Arrieta, mostró dos evidencias extrañas: su cara, aunque no era la pálida imagen del ex integrante de los Jackson Five; estaba más moreno. Al pararse en la barrera, se tomaba sus partes pudendas, pero lanzaba un grito extraño y movía la pelvis hacia adelante.

La libreta de notas ya no tenía más hojas, pero no eran necesarias para escribir. Tras un corner a favor de Valledupar que quedó en manos del portero del Depor, el DT del local gritó: “A ver, Hugo maricón, regresa rápido a marcar”.

El público se sorprendió cuando Arrieta (o Michael) se devolvió desde el área rival a la propia en cuestión de segundos, haciendo el paso “Moonwalk”.

Todo esto fue suficiente para inspeccionar el camerino y ver que no jugaba con guayos, sino con mocasines de charol. Allí, en medio de la pecueca y las toallas sucias nos reveló la verdad. Él no era Hugo Arrieta, sino Michael Jackson. Vive en Colombia desde que terminó el boom de “Dangerous” y jugó para Tolima, Pasto y otros más. Prometimos guardar el secreto pero quedaba un interrogante: ¿Por qué no ayudaba al médico que fue acusado de su homicidio y que hasta hace poco pagaba escondederos de a peso para no ser capturado?

Michael, con su voz de flautilla desafinada, respondió:

-¡Ese no es médico! Era un kinesiólogo que me infiltró mal y me jodió seis meses una rodilla. Por eso en venganza lo acusé de mala praxis…

Las dos pasiones de Hendrix en la pista del Campín

Por , 11 noviembre 2009 11:07 pm
Hendrix simula prestar atención a oficial mientras se deleita con riff.

Hendrix simula prestar atención mientras se deleita con un riff.

Tiempo después de su periplo cucuteño y con el paso de los años reflejado en un afro más lacio y discreto, Hendrix encontró la estabilidad que tanto añoró a 2.6000 metros y a miles de kilómetros de su Washington natal.

Enterrado el acoso de la gran prensa -convencida hasta hoy que era él el quien yacía bajo tierra en una tumba del Greenwood Memorial Park de Renton- y hace rato enganchado en el siempre cautivante pero nunca bien valorado rentado colombiano, Hendrix, con el tema de los papeles resuelto y con la promesa de silencio eterno de la enfermera que lo descubrió durante su convalecencia en el Erasmo Meoz, pudo concentrarse en su segunda gran pasión: el fútbol. Como es bien sabido, enfundado en la azul de Millonarios y también en la tricolor reeditó en los estadios los momentos de euforia, de masas a sus pies que años antes había vivido trepado en el escenario.

Una sola cosa conservó Hendrix de su faceta anterior y fue, como lo demuestra la foto, su gusto por la música. En el tiempo que permaneció como futbolista activo siempre se las arregló para que al terminar los partidos (que ganaba su equipo, por supuesto) en la pista atlética lo estuvieran esperando unos audífonos de alta definición. Lo de menos era que tuviera que cumplir luego con breves ceremonias como la de recibir un trofeo, tal vez patrocinado por Asadero Llano Mío y elaborado por A. Rodríguez B., al mejor jugador de la cancha. No importaba. Para Hendrix estaba claro que la cereza en el pastel de sus triunfos tenía que ir por cuenta de una fender estratocaster.

Exclusivo: Barack Obama clasificó a Honduras

Por , 17 octubre 2009 11:12 pm
ObamaAconseja

Barack aconseja, Reynaldo toma nota.

Cuando se supo que Barack Obama había sido el ganador del premio Nobel de la Paz la pregunta generalizada fue ¿y este acaso qué hizo? ¿A quién le ha ganado? Pues bien, gracias, de nuevo, a la ardua labor de nuestra unidad investigativa, el Bestiario del balón le trae a sus lectores una exclusiva mundial:  si Barack Obama se ganó el Nobel fue por su silenciosa, pero efectiva labor en la resolución de la grave crisis hondureña, tal y como lo demuestra la imagen.

El cuento  es que  Obama, a quien hasta ahora no se le conocía su faceta de estratega, prefirió no tomar parte activa en las gestiones de varios presidentes  para restituir a Manuel Zelaya optando más bien por una brillante jugada a tres bandas. Pese a las múltiples invitaciones, Obama no se le pegó al parche de Evo, Hugo y Cristina para practicar el peligroso deporte extremo bolivariano del aterrizaje en pistas llenas de tanques.  En una movida menos riesgosa y más efectiva, decidió que lo ha había que hacer era aesorar al D.T. de la selección catracha, Reynaldo Rueda, y con sabios y certeros consejos garantizar su clasificación al mundial.

De esta forma, Obama  lograba -como todos los invitados a esta sección- darle rienda suelta a su oculta pasión por el fútbol al tiempo que conseguía que el país centroamericano superara su crisis pues, ya con cupo en Suráfrica,  que vuelva Zelaya o que siga Micheletti dejó de importarle incluso a Zelaya y a Micheletti.

Asesoría e imagen: Link.

Jimi Hendrix de incógnito en Palacio

Por , 2 agosto 2009 12:02 pm
HendrixPalacioDef

Hendrix, desubicado pero satisfecho, en el Palacio de Nariño. Lo acompañan Américo Quiñónez, Víctor Luna, Gonzalo Soto y Manuel Acisclo Córdoba,

Una vez recuperado de sus dolencias, a Hendrix, que también cultivaba un secreto interés por los asuntos de estado,  se le metió en la cabeza que no podía irse de Colombia sin antes conocer  el corazón del poder político de la nación: el Palacio de Nariño.

Amigos intimos en Cúcuta, conocedores de su verdadera identidad, le sugirieron que en cualquier ida a Bogotá se volara de la concentración, tomara un taxi y le pidiera que lo llevara a Palacio. Allí podría pedirle el favor a cualquier transeúnte que le tomara una foto frente a la casa presidencial, eso sí teniendo cuidado de a quién le pedía el favor, “porque uno nunca sabe”, “you never know, Jim”.

Pero no. A Hendrix se le metió en la cabeza (o en el afro, como quieran) que tenía que conocer Palacio, pero por dentro, Nada que por fuera, nada que asomándose, no.  Al fin y al cabo, y sin importar que no lo pudiera hacer público, él seguía siendo una personalidad mundial y no estaba acorde con su trayectoria asumir el comportamiento de un turista raso.

Así, la única alternativa que le quedaba a Jimi era empezar de cero y volver a ser una celebridad, pero ahora como futbolista. Era la única forma de lograr su objetivo. Trabajó duro, entrenó fuerte, sobresalió en el Cúcuta, después fue a dar al Tolima donde también se destacó. De ahí al Santa Fe y luego a Millonarios en donde recibió el llamado a la selección Colombia que disputaría la eliminatoria a México’86. Solucionados, no queremos saber cómo, los problemas de pasaporte, Hendrix se integró al seleccionado del médico Ochoa. Conocedor ya de los rituales político-deportivos criollos, Hendrix sabía visita a Palacio era ya cuestión de tiempo, de saber esperar y no desesperar.

Y tenía razón. Al poco tiempo de estar concentrado llegó la invitación de rigor a Palacio para recibir el tricolor nacional de manos del entonces presidente Belisario Betancur. Pletórico, Hendrix al entrar sintió que ya podía abandonar esta segunda identidad, que podía irse en cualquier momento del país con la satisfacción del reto que se cumple. Entró al salón donde los esperaba Belisario, cantó el himno, se aguantó el discurso sin dormirse, esculcó con su mirada cada rincón, cada cuadro, cada objeto.  Cuando se acercó Belisario a darle la mano escuchó la pregunta a la que ya estaba acostumbrado.  Esta vez el presidente se la susurró al oido al edecán: “¿y a este de dónde más lo conocemos?”.

Por fortuna, los gustos musicales del edecán estaban más cerca de  Silva y Villalba que de Jimi Hendrix y no supo dar razón.

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