Category: Especiales del Bestiario

Crónicas del Bestiario: Bogotá Vs. Santa Fe

Por siempreconusted, 26 marzo 2008 10:30 pm

El Bestiario del balón no puede de ninguna manera ser inferior a su responsabilidad histórica como bitácora por excelencia de lo más bizarro de nuestro fútbol. Con esta consigna en mente un grupo élite de nuestra redacción se hizo presente en el más bogotano de los clásicos, hecho realidad gracias a la Copa Colombia: Bogotá vs. Santa Fe en el verdadero templo del fútbol bogotano, el estadio Alfonso López de la Universidad Nacional. Ataviados con sombrero de fieltro, chaleco, corbatín y vestido de paño de Gino Pascalli, al mejor estilo cachaco, franqueamos los pastizales de la “Ciudad Blanca” y ocupamos nuestro lugar en la grada para disfrutar este partido bestiarista por donde se le mire. Disfruten la crónica gráfica haciendo click en cualquiera de las imágenes.
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Especial interactivo: Fútbol en la cama

Por siempreconusted, 21 marzo 2008 11:07 am

Haga click sobre la imagen para acceder al especial.

“Los lectores de hoy exigen propuestas audaces, muchachos. Esas fotos de arqueros estirándose y de goleadores celebrando ya no venden, jóvenes. Tienen que se creativos, encontrar nuevos ángulos, nuevos espacios, mostrar otras caras de los ídolos”. El profesor de comunicación social que a comienzos de los noventa aconsejó de esta forma a sus pupilos, quizás no midió el alcance de sus palabras. Meses después, las páginas de diarios y revistas especializadas se vieron invadidas de fotos con futbolistas en escenas atractivas sólo para sus madres, sus compañeras y, años después, para los lectores de este espacio. .

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Especiales del Bestiario: "Mao" Molina en Santa Fe

Por siempreconusted, 6 febrero 2008 10:18 pm

Contribución: Manuel Carreño

En los últimos 31 años por la escuadra cardenal han pasado muchos jugadores de gran renombre nacional (y a veces internacional) con la chapa de ser los salvadores de la cada vez más larga sequía de vueltas olímpicas. Todos estas promesas de héroes no solo han tenido que dejar la casaca albirroja con las mismas seis estrellas que esta tenia cuando llegaron, sino que además han salido por la puerta de atrás mostrando un rendimiento muy distante de aquel que le trajo la fama. Debemos decirlo, en la mayoría de estos casos ha estado presente también un inocultable gusto del jugador de turno por la mágica noche bogotana.

Enumerar las veces en que la hinchada santafereña se emociono con un nombre que llegaba a la institución, solamente para después maldecirlo un par de meses después, demandaría un Bestiario exclusivo para el Santa Fe. Si nos pusiéramos a registrar todos los nombres, este sitio colapsaría. Sin embargo, en años recientes se presentó un caso que brilla con luz propia. Primero, porque ilusionó hasta el alma al mas escéptico de los santafereños y, segundo. porque, aunque su declive efectivamente tuvo que ver con andanzas nocturnas, lo suyo fue un caso de mas “caché” que el del jugador promedio.

Mauricio Molina era una joven promesa del Envigado F.C y era además el jugador que mejor le pegaba a los tiros libres de Colombia. Había sorprendido desde muy temprana edad al convertirse en el jugador mas joven en meter un gol en el fútbol colombiano –por supuesto, al Santa Fe en el Campin– y supo lucir la 10 en más de una selección juvenil. Pronto, en el año 2001, comenzó la especulación sobre cual sería el futuro del niño maravilla. Todos los equipos lo querían. Cali y Nacional como era de esperarse empezaron una pugna que en un determinado momento parecieron ganar los paisas cuando Molina alcanzó a salir en TV, en horario triple A, con la camiseta “verdolaga” puesta.

Sin embargo, pasaban los días, la negociación con Nacional no se cerraba y la cosa parecía enfriarse. Fue entonces cuando de la nada Santa Fe entró a terciar en la puja, primero como un rumor, después como una opción y en cuestión de días, como el destino mas seguro del media punta paisa. El mercado de pases se sacudió, ya que nadie entendía como el equipo de mayor poder adquisitivo en Colombia era derrotado en su intento por llevarse a la revelación del momento por un equipo que no pasaba su mejor momento económico y que no disputaba ningún torneo internacional. El porqué Mao desembarcó en Santa Fe y no en Nacional, y las razones por las que la negociación se concretó tan rápida como sorpresivamente solo las conocen dos almas benditas: Gustavo Upegui y Cesar Villegas. El caso es que en una semana todo estaba finiquitado y Molina era presentado oficialmente como jugador de Santa Fe.

La hinchada no lo podía creer. El jugador de moda, el de más proyección, el que todo el mundo quería, estaba en Santa Fe. Había razones para ilusionarse. Más si tenemos en cuenta que en su debut fue el autor de los dos goles con los que Santa Fe remontó un uno a cero contra Tulúa. . Lo promisorio del debut se ratificó en las fechas venideras cuando vino otro gol contra el América, y uno de media chalaca en el clásico ante Millonarios. Pero la locura se desató del todo con un gol de tiro libre en el último minuto ante Junior que significó tres puntos y la ratificación de Santa Fe como candidato indiscutido al título.

Entonces la “Maomania” cardenal estalló y la ilusión inflaba el pecho de la sufrida parcial. Los hinchas soñaban con ver a Mao metiendo de tiro libre el gol en la final que diera el titulo después de tantos años. No sospechaban que este cuento de hadas pronto comenzaría a desmoronarse…

Es bueno decir que al llegar a Bogotá y a medida que se consolidaba como pilar del equipo, aumentaba también el trato hostil de algunos compañeros quienes lo veían como un advenedizo mejor remunerado. Angustiado, buscó apoyo en el plantel y lo encontró en un delantero de refinada estampa quien lo acogió en su seno, y lo ayudo a ser acogido por otros senos aun más interesantes. De la mano de este ariete, Mao supo incursionar en un importante harem de modelos, actrices y demás madrinas de ocasión quienes acogieron al joven antioqueño como su mascota. Después de aquel partido con Junior se reportó que, sin ser nada grave, a Mao lo aquejaba una pubalgia, razón por la que debería ausentarse de un par de partidos. Sin embargo, a medida que las fechas pasaron la pubalgia se complicaba y su regreso a las canchas se dilataba.

Así, mientras el equipo entraba en un tremendo letargo la hinchada empezaba a oír cada vez mas historias del convaleciente jugador en cuanto templo del tropipop de la capital. A esas alturas estaba claro que las causas de la prolongada dolencia de Mao si tenían que ver con grandes hazañas en el área de candela, pero no precisamente en la de una cancha de fútbol…

Santa Fe con esfuerzo entró a cuadrangulares y a pesar de la baja de Mao, peleó hasta la última fecha para entrar a la final. En ese partido, –un clásico contra un Millonarios eliminado y misteriosamente motivado– Mao volvió sin estar del todo recuperado. Jugó algunos minutos y fue, en el gramado, un espectador más del gol de Diego Moreno que enterró otra ilusión cardenal.

Esos fueron los últimos momentos de Mao con la albirroja. Sin hacer mucho ruido se fue de la ciudad y mientras se oían todo tipo de chismes acerca de su regreso, Cesar Villegas, máximo accionista y gestor del negocio, era asesinado. Sin Villegas de por medio el negocio se deshacía, la plata abonada se perdía y el jugador cambiaba el rojo de la capital por el del Valle de Aburrá. En el “Poderoso” retomó su mejor forma y fue suyo el gol de tiro libre en Pasto en el partido de vuelta de la final que le dio al DIM su tan ansiada tercera estrella.

Así, mientras Mao tocaba el cielo pastuso con las manos, la peor de las nostalgias embargaba a la hinchada santafereña: cuando se añora lo que nunca jamás sucedió.
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Quindío-Canada Dry 1988: el "levantamuertos"

Por ustedesnoexisten, 13 agosto 2007 1:50 pm

Los hinchas del equipo milagro recuerdan con gran cariño la formación de 1988, una de las que pudo entrar a los cuadrangulares tras varias temporadas muy flojas. Con recién estrenado estadio Centenario estos futbolistas, de muy buena producción con los cafeteros, pudieron salir del encuadre bestiarista que poseían algunos de ellos antes de jugar en el Deportes Quindío. Este es el desglose, de izquierda a derecha (nótese los balones Mikasa):

Arriba

Carlos Prono:suplente de Luis Islas en el seleccionado argentino juvenil subcampeón del mundo en México 83, y descartado en Chacarita Juniors. Mina Camacho le ganó el puesto en el Caldas 86.
Norberto Cadavid: venía de ser duramente criticado por haber participado con poco éxito en el Tolima de Jorge Barón y además, en el Pereira, se hizo infaustamente famoso por casi matar a patadas a Javier Chimá en una gresca contra el Junior.
Adolfo Téllez: siempre fue bastante flojo. Jugador salido del Quindío.
Darío Campagna: salió de Rosario Central luego de haber descendido con los “Canallas”. La tribuna centralista no lo quería por su poco sacrificio. Le decían “El muerto”.
Augusto Vargas Cortés: el menos bestiarista, más allá de su parecido con un miembro de los Lebron Brothers.. Gran lateral izquierdo.
Rosemberg Bernal: otro producto flojo del Tolima Tapa Roja de 1986. Volante de marca muy maleta.

Abajo

Maximiliano Cincunegui: pintaba para ser goleador tremendo en Vélez, pero terminó haciendo goles en la segunda división del fútbol argentino con el Deportivo Armenio.
Luis Erramuspe: jugador de segunda en Argentina, no se pudo establecer mucho cuando jugó para el Bucaramanga en el 86.
Norberto Peluffo: el “mono” gran jugador en Nacional y Millonarios ya venía de vuelta, sin mucho ritmo.
Jorge Ricardo Forero: ¿alguien tiene datos sobre este muchacho?
Carlos Peláez: muy buen lateral derecho, pero cuando se esperaba que Francisco Maturana lo llevaría a Nacional en el 88, el pobre se quedó en el Quindío.
Hasta 1997 no se volvió a ver en el Centenario un Quindío tan vistoso. Y las figuras de este equipo fueron Prono, Campagna, Erramuspe, Peluffo y hasta Cincunegui hizo sus golcitos.

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Estadio Eduardo Santos

Por ustedesnoexisten, 6 agosto 2007 7:29 pm


Imágen nocturna del coloso samario tomada con nuestro ya famoso “Kokorikóptero”

Colaboración: Abra

Hogar del célebre “morrito”, de muy ingrata recordación para algunos arqueros, no podríamos hablar del estadio Eduardo Santos de Santa Marta sin hacer referencia a él; sería como hablar de Starsky y no de Hutch; de Laurel pero no de Hardy; del Dr Jekyll y no de Mr Hyde, de Batman pero no de Robin, en fin, son mutuamente dependientes.

De las escasas ocasiones en que ha sido testigo de alguna final de campeonato, nos debemos remontar al año 1968, año en el que el Unión se coronó por primera y única vez hasta ahora, como campeón de nuestro competitivo torneo profesional.

En el primer juego de la final, Unión Magdalena derrotó al Deportivo Cali por 1-0 con gol de Palacios en Cali. El partido de revancha se jugó con el estadio ’Eduardo Santos’ completamente abarrotado. El verde mostró su gran poderío y se fue en ventaja por 2-0 (Iroldo y Ramírez Gallego). Pero en la segunda parte el cuadro ’samario’ consiguió el 2-1 en el minuto 10 (Raúl Peñaranda) y cuando sólo faltaban cuatro minutos para finalizar el partido, llegó el gol de Ramón Rodríguez para el 2-2 final.


Este fue el equipo “bananero” campeón en 1968

Ahora soplan otros vientos: la afición samaria está desconsolada por el hecho de que el escenario hasta el momento, solo es testigo del trasegar de equipos de la B, cuando durante tantas temporadas, fue un fortín inexpugnable; no han valido hasta ahora las súplicas al todopoderoso de su hincha número uno, el padre Linero. Ni tampoco logra alegrar a los pocos aficionados que asisten hoy en día al escenario, el sonido jacarandoso de la llamada “sirena humana”. Pero más triste que el hecho de perder un equipo con tanto swing como el Magdalena, es ver por las calles aficionados que no tienen más remedio que ponerse una camisa del Júnior: es como si se perdiera Spike Lee para los Knicks o Jack Nicholson para los Lakers.


El “morrito” haciendo de las suyas

Cuentan las malas lenguas que un día de Mayo del año 1974 (12 de Mayo para ser exactos) Júpiter entro en conjunción con Saturno lo que hizo que la gran afición del elenco bananero deseara mejor boxear que ver el partido de fútbol, jugaban Unión Magdalena y (otra vez) el Deportivo Cali. Resulta que un gol de tiro penal, concretado por el zaguero Alberto Cardacci a favor del Deportivo Cali a los 15 minutos de la primera parte, sirvió de punto de partida para la batalla campal vivida en el estadio ‘Eduardo Santos’, cuando restaban por jugarse ocho minutos del partido. El árbitro Pedro Nel Pineda fue víctima de agresión violenta, especialmente por parte del jugador Alfredo Arango. Pineda, juez emergente para este juego, reemplazó a última hora al central Omar Delgado, quien no pudo cumplir la cita deportiva, ya que el bus donde viajaba se quedo varado a la entrada del Rodadero.

Centenares de botellas comenzaron a caer al campo de juego, antes del pitazo final. El público invadió la cancha para agredir al árbitro Pineda. La policía tuvo que intervenir enérgicamente para alejar a la multitud, la cual esperó, hasta bien entrada la noche, la salida del citado árbitro de las instalaciones del estadio samario. Desde ese momento viene la tradición de prestarles una tanqueta a los jueces que tuvieran este tipo de inconvenientes al terminar los partidos.


La estatua del “Pibe” ha sido desgüazada por cacos de toda estirpe

El escenario no ha sido una excepción en cuanto a recibir la visita de los “amigos de lo ajeno”, y no precisamente se está hablando de técnicos como José Sassía o de refuerzos como Marcial Garay o Daniel Raschle. Unión Magdalena y Envigado F.C, jugaron la primera fecha del cuadrangular semifinal del torneo apertura de la Primera B a las 3:30 de la tarde y no a las 7 de la noche como estaba inicialmente programado. Resulta que los alrededores del estadio Eduardo Santos recibieron la visita de callejeros cacos que hurtaron por lo menos 200 metros de cables que llevaban la energía a las torres lumínicas en la tribuna de sol, quedando una de ellas completamente inservible.

Ni el gran Pibe Valderrama ha escapado de sus garras: de su estatua ubicada en las afueras del escenario han desaparecido hasta las letras del nombre. En el último hurto se llevaron el cordón de bronce del pantalón, por lo que casi se le cae algo aparte de sus medias.

El estadio Eduardo Santos fue inaugurado en 1951, su capacidad máxima es de 23.000 espectadores.
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