Category: Especiales del Bestiario

El pensador de Robán

Por , 19 agosto 2011 4:42 pm

El Bestiario del Balón, en su afán por destacar el aspecto cultural de nuestro iletrado balompié, presenta ante ustedes una de las esculturas más representativas de este mundillo en donde este pensador, a pesar de ser todo un profesional, se mueve como pez en el agua en el mundo aficionado. Como el Pensador de Rodin, el espíritu  de esta efigie, más difícil de tumbar que la estatua de Saddam Hussein y vigente desde hace miles de años como un Moaí de la Isla de Pascua, era recrear la vigilancia de Dante en las puertas del Averno. Pero sus creadores grecocaldenses encontraron que su figura intelectual y pensativa representaba el infierno mismo.

Su diseño va en contravía de otras arquitecturas. Es que no fue tallada: al contrario: se fue moldeando esta enigmática estatua a punta de golpes de bolillo. Sus creadores alguna vez quisieron ponerle turbante, para darle un aire de gurú. Sin embarg sus creadores pensaron que si llevaba turbante, podría parecer una mujer. Y si era mujer con turbante, pues posiblemente le podrían dar en la jeta. Y que además medio país celebraría la golpiza. Por eso se omitió la venda en la cabeza.

En su momento se pensó hacer un cuadro con esta figura, que iba a llevar el título de “el jardín de las delicias”, pero hombres de acrílico hepático y negra vestimenta enviaron un derecho de petición para que se cambiara el título por “La jaula de las locas”.

Esta escultura podrá ser visitada en los alrededores de Teusaquillo hasta el año 2026. Ha sido tal el suceso de esta obra que se anuncia reventa de boletería para observar semejante espécimen.

La postal oficial de la ONG “Hijos del Mundial Sub-20″

Por , 10 agosto 2011 4:56 pm

Imagen tomada del diario OLE.

Futbolistas con cara de señores viejos (o la sub50)

Por , 26 marzo 2011 1:57 pm

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Los futbolistas ahora ya no son como antes. A aquellos señores de bigote y aire patriarcal que encarnaban en muchos casos figuras de padres ausentes los han ido reemplazando jóvenes imberbes fuertemente influenciados por tribus tipo candys, floggers y emos. Sin duda esto le ha dado al fútbol un ingrediente de sensibilidad, diversidad y estética que no tenía y esto es recatable, pero también ha hecho que el jugador promedio para los hinchas de más de 30 años ya no encarne a un padre, a un tío respetable sino, en el mejor de los casos a un hermanito menor.

Ahora, en lugar de un “sí señor o no señor” como respuesta ante un pedido de autógrafo un futbolista a duras penas inspira un “chino pendejo”. Dirán, seguro con razón, que son cosas de la edad, de la godarria innata en la mayoría de los hinchas, absolutamente negados para descifrar los signos de los tiempos. Por eso, hemos querido traerles a ustedes este especial (de varias entregas) para rememorar a esa casi extinta casta de futbolistas que pese a que en el momento de la foto tenían no más 35 años nosotros los veíamos -y los vemos- como de 54 o 63.

De cuando en Colombia prohibieron los empates

Por , 16 octubre 2010 3:03 pm

Darío Aguirre, del Quindío, le da la seudovictoria a su equipo a comienzos de 1998 contra Millonarios.

Las cosas que se le ocurren a nuestros directivos. Entre pentagonales regionales, bonificaciones retroactivas de 0.34 (al cuadrado) y triangulares fantasma brilla con luz propia una innovación introducida a mediados de 1997:  prohibir los empates.

Sí. Tal como lo lee. La medida, que consistía en otorgar un punto extra mediante una definición desde los doce pasos en caso de empate (algo del nivel de mandar agrandar los arcos u obligar a que a los centrales de cada equipo se les aplicara vick vaporub en los ojos antes de saltar a la cancha), tenía, como todas las ideas originales de nuestros directivos, su pasado en Argentina, donde demostró con lujo de detalles sus falencias. Pero esto, como siempre, no fue tenido en cuenta. Se argumentó en su momento que con ella “se obligaría a los equipos a ser más ofensivos y si no, pues ahí estaba la emoción palpitante de la lotería de los cobros desde los doce pasos”.  No les importó  que con ella se creara un boquete no sólo en la reglamentación, sino en la vivencia misma del deporte pues además de los tradicionales ganadores y perdedores habría una  zona gris con medioganadores y seudoperdedores.

La veda se aprobó a pupitrazo limpio acompañado de, dicen, vaya uno a saber, sendos disparos al aire, ¡taz!, ¡taz!, ¡taz! y entró en vigencia en el marco de otro adefesio normativo: el torneo adecuación 1997. Recordemos que para 1995, y con la excusa de “sintonizarnos con las grandes ligas europeas”, el campeonato colombiano dejó de jugarse de febrero a diciembre para pasar a ser disputado de agosto a junio. El invento sólo duró una temporada (95/96). Para finales de 1996 la Dimayor echó reversa y decidió volver al anterior calendario,  “porque estaba más a tono con la idiosincrasia del pueblo colombiano acostumbrado a acompañar la novena de aguinaldos con octogonal”. Esto hizo que en el segundo semestre de 1997 se disputara un curioso torneo llamado “adecuación”, cuyo ganador (Bucaramanga, a la postre) disputaría una gran hipermegafinal contra el campeón del torneo 96/97 (América de Cali).

Importante decir que esta es la hora en que no se sabe con certeza si la noticia de esta genialidad llegó a oidos de la sacrosanta International Board. Fuentes que se negaron a revelar su nombre sostienen que el encargado en esa época de informar a la IB de esperpentos como este era, adivinen, el siempre carismático Jack Warner. Otras versiones hablan de una comisión de caducos delegados británicos que para esos días instalaron su cambuche en el bar del hotel Capilla del Mar.

También hay que señalar que la prohibición, como todas,  tuvo damificados. Las más afectadas fueron las madres de los aficionados que, acostumbradas a preguntar, no con auténtico interés, sino como gesto de maternal afecto “¿Y cuánto quedaron?” al regresar su retoño del estadio, debían enfrentarse a un desconcertante:  “no mamá, ni ganamos ni perdimos, otro día sacamos una tarde y te explico”.

Ahora, también hubo beneficiados. Y entre ellos se destaca uno: Héctor Walter Burguez, el arquero uruguayo que había llegado a Millonarios justo para cuando se estrenó la medida, se cansó de darle “punticos” extra el equipo entonces dirigido por “Diemo” Umaña cuando este todavía era Diego. Lo aportado por el uruguayo dejó a su equipo muy cerca de la final, instancia de la que fue apeado tras una extraña goleada 0-4 que el Bucaramanga le propinó al Junior en el hasta ese momento inexpugnable Metropolitano. Se trató de un episodio tan oscuro como la derrota de local de Millonarios en ese mismo torneo contra Unicosta, resultado que mandó al Pereira a la B y a un cura a proferir una maldición contra los azules que si bien en su momento no fue tomada en serio, hoy es motivo de investigación y , sobre todo,  de preocupación.

Héctor Burguez, sonríe en casa tras una definición. Cada punto extra ganado por penales le representaba una pata-pernil adicional. De ahí su motivación.

La medida tuvo, seamos justos, su lado bueno. Produjo electrizantes definiciones como la de aquel 8 de mayo de 1998 en que Huila medioderrotó a Tolima 10-9 después de empatar 2-2.  También le dio a muchos futbolistas de equipos de media tabla para abajo sin posibilidades de llegar a una copa Libertadores o a una Conmebol, una vivencia que de otra forma nunca experimentarían. El gremio de los matemáticos también aplaudió la innovación pues a ellos tuvieron que recurrir los equipos para hacerse a una idea, así fuera parcial, de su ubicación en la tabla .

Finalmente el sentido común triunfó y a finales de 1998 se desmontó la prohibición. Como siempre, no estamos en condiciones de garantizar que no habrá un nuevo intento por implementarla. De algo sí estamos seguros y es que jamás se les ocurrirá prohibir el del cobro de tiros de esquina en corto o el tradicional cambio de frente bogotano.

Especiales del Bestiario: Deportivo Armenia

Por , 20 septiembre 2010 8:18 am

Su gran mérito fue haber sido socio fundador de la Primera B en 1991.  En su primer año fue consecuente con su nombre y bajó la dirección de Adolfo “el Rifle” Andrade le dio una segunda oportunidad al San José de Armenia, aunque también ofició de local en Calarcá.

La verdad es que fue una cosa bastante gris su breve existencia. Por sus filas no pasaron jóvenes promesas que luego despuntarían (los que más lejos llegaron fueron  el arquero Hoover Serna y el finado Lucio España), tampoco fue víctima de goleadas prohibidas por el DIH. Su goleador el primer año fue Héctor Pérez. El torneo de 1991 terminó penúltimo y con sólo tres partidos ganados.

Heráldica distintiva del "superdépor" cafetero.

Heráldica distintiva del "superdépor" cafetero.

Para el año siguiente bajó, pero no de categoría, sino a Buga para instalarse en el Azcárate Martínez. De esta temporada nuestra unidad investigativa logró rescatar un archivo clasificado de la Dimayor que contenía la siguiente alineación del Deportivo Armenia: Hoover Serna; Eulises Ordóñez, Fernando Fajardo, Juan Laiseca y Tomás Ferrín; Lucio España, John Rodríguez, Eddy Murillo y Héctor Pérez; Jairo Cadena y Edinson Gámez. Su goleador, fue Eddy Murillo, con 13 tantos. De este año, en el que terminó octavo, lejos de los cuatro que disputaron el cuadrangular final, sólo fue noticia el día del partido de local contra Dinastía Riosucio en el que los árbitros no se aparecieron. A los de Armenia-Buga no les quedó sino indemnizar a su rival con $250.000 (más una valera del Parador Rojo, dicen) y devolverle la plata de las boletas a los aficionados.

Para comienzos de 1993 ya el Deportivo Armenia había desaparecido y Buga recibía a su nuevo equipo: el Atlético Guadalajara, otra institución de vida efímera: sólo dos temporadas. Luego vino, pero de Florencia, Caquetá, el ya reseñado River Plate. No sabemos, debemos decirlo, en qué evolucionó (¿involucionó?) la ficha del Guadalajara. Tal vez Bello, quizás Cartago, no hay certeza. Por eso, amigo lector, si usted nos aporta ese dato le daremos a cambio la oportunidad de compartir en una mañana de lunes una lulada con Eddy Murillo.

Especial multimedia: Alianza Llanos

Por , 21 febrero 2010 12:50 pm

La historia del equipo que le permitió a  la otra mitad del país tener su representación futbolística -como diría en esta nota de 1993 del noticiero AM PM el entonces joven reportero Óscar Fernando Gómez- comienza en 1985 y en el microfútbol. Alcanzada la madurez, en enero de 1987 se dio el salto de la zapatilla al guayo con el ingreso a la primera C. En esta categoría permaneció hasta 1991 cuando fue admitido como socio fundador de la Primera B colombiana (entonces Copa Concasa).

Junto a Deportivo Armenia,  Dinastía Riosucio,  Atlético Buenaventura, Cóndor, Envigado, Rionegro, Huila, Tuluá y Academia Bogotana, Alianza Llanos estrenó la categoría llamada a revitalizar las finanzas de Wyeth Consumer Healthcare, casa matriz del Mareol, medicamento de altísima demanda entre los planteles de estos equipos que pronto se convirtieron también en socios fundadores del club de amiguitos del Parador Rojo. Esto, en lo que a viajes, casi siempre por tierra, corresponde. Cuando le correspondía actual de local, lo hacía en el estadio  Bello Horizonte, rebautizado luego Manuel Calle Lombana pese a la intensa campaña adelantada por Óscar Fernando con su propuesta de conservar el nombre original suprimiendo sólo una “l” de “Bello”  para así enmendar el lapsus de la nota.

El plantel de 1991 hace una pausa para posar en un paseo de olla a orillas del Manacacías.

De uniforme a rayas blancas y negras, estuvo muy cerca de ascender en las dos primeras ediciones del torneo  1991 y 1992 con José Luis Forero como técnico. Su siguiente campaña destacada fue en 1995 cuando alcanzó el tercer lugar del torneo adecuación bajo la dirección del reputado técnico-ascensorista Álvaro de Jesús Gómez.  Después, un puesto 11 en el torneo 1995-1996 con pasos más bien breves de Tulio Bedoya y Heberto Carrillo por el cargo de DT  para en 1997 -con Radamel García como estratega- hacer dudosa historia al caer de la B a la C en esa breve época en la que ambas categorías estaban interconectadas.

Como suele suceder con los equipos de esta categoría, por sus filas fueron lo más parecido a un salpicón del Parador Rojo con jugadores de todos los perfiles. Jóvenes promesas como Mayer Candelo, Jorge Banguero, Orlando Ballesteros, Cástulo Boiga  y Héctor Valoyes; viejas glorias como Jairo “Banano” Murillo y Carlos “la Fiera” Gutiérrez junto a créditos locales entre los que sobresalen el arquero Asdrúbal “la Araña” Martínez -de lejos, símbolo y estandarte del equipo-, Germán Tabares, Freddy Bogotá -también de greña llanera como Asdrúbal- y Enrique Braidy.   Hasta realeza europea hubo en sus filas. Hablamos del argentino Andrés Mónaco, de los Mónaco de Montecarlo, quien registró un paso fugaz por el equipo a finales de 1995  junto a su compatriota Diego Obberti.

Por desgracia y como cualquiera de nosotros, Alianza no fue ajeno a la difícil situación del país. El problema es que fue muy cercano con cuatro de sus integrantes -Harold Fernández, Nelsón Arturo “Bimbín” Gómez Cuesta, Paco Baquero y Danilo Ospina- perdiendo su vida en oscuras circunstancias.

Insignia del primer equipo profesional llanero.

Diez años después de su descenso 2.0  y cuatro después de que otro equipo, Centauros, sin vínculo con los blanquinegros, se apropiara de su sueño de llegar a primera división haciéndolo realidad en 2002 gracias a un pujante y emprendedor respaldo, Alianza Llanos reapareció en la Primera C. Su técnico, un hombre de  la casa: Enrique “el Llanero” Braidy. No nos fue posible confirmar si el arco sigue encomendado a “la Araña” Martínez.

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Re-post: Santa Fé campeón de la última Copa Colombia

Por , 14 noviembre 2009 12:08 pm


Santa Fe campeón de la Copa Colombia 1989: Arriba (de izquierda a derecha): Adolfo Valencia, Freddy Rincón, Manuel Rincón, Miller Cuesta, José Romeiro Hurtado, Fernando Hernández. Abajo: John Edison Álvarez, William “El Palmero” Morales, Héctor Ramón “El Rambo” Sossa, Sergio Vargas y Germán Morales

(Publicado por primera vez  el 14 de febrero de 2008)

Ahora que para dicha de nuestra redacción regresa la Copa Colombia, no está por demás recordar los detalles del último certamen de este tipo disputado en Colombia. Fue en 1989, sí, el año de la cancelación del torneo, el año del asesinato del juez Álvaro Ortega.Durante el receso entre el torneo apertura y el finalización de ese trágico año, los 15 equipos que entonces hacían parte de la Dimayor se dividieron en ese invento tan colombiano que son los pentagonales regionales. En el de la zona norte quedaron ubicados Magdalena, Nacional, Medellín, Junior y Sporting; el de la zona central lo conformaron Tolima, Santa Fe, Bucaramanga, Millonarios y Cúcuta; mientras que el del Occidente tenía a Cali, América, Caldas, Pereira y Quindío. Los integrantes de estos grupos se enfrentaron, todos contra todos, en dos rondas. Al ser cinco los equipos, cada fecha debía descansar uno y al ser tres lo grupos, cada fecha descansaban tres equipos que no tenían enfrentamientos entre sí.

Al terminar la fase de triangulares el Junior encabezaba la tabla de posiciones (había una sola tabla, pese a la organización regional de esta primera instancia) con Millonarios en el segundo puesto y Santa Fe en el tercero. Pereira, el octavo, cerró el grupo de clasificados a las “eliminatorias”. En esta instancia se conformaron llaves siguiendo este criterio: primero contra octavo, segundo contra séptimo y así. Al Junior le correspondió como rival el Pereira, a Millonarios el América, a Santa Fe el Quindío y a Medellín el Unión Magdalena. Estos equipos, como es natural, debían disputar partidos de ida y vuelta para definir el clasificado a la siguiente instancia. En caso de empate, debía recurrirse a los cobros desde los doce pasos. América, Unión, Santa Fe y Junior fueron a la postre los ganadores de las llaves y los llamados a disputar las semifinales. En esta instancia y después de un empate 1-1 en Cali y un triunfo 3-1 en Bogotá el Santa Fe eliminó a los del médico Ochoa. El Unión, con sendas victorias 1-0 en el Eduardo Santos y 0-3 en el Metropolitano logró el otro tiquete.

La ronda final, disputada el 28 y el 30 de junio, arrojó un empate en Santa Marta y victoria 2-1 de los dirigidos por el entonces aprendiz de DT, Diego Umaña (su único título hasta la fecha) sobre el “Ciclón Bananero” dirigido por Jorge Luis Pinto. Logro que obligará a los cronistas que cubran la versión 2008 de la Copa a referirse al Santa Fe como el “actual campeón”. Todo un lujo en tiempos de sequía. .

Especiales del Bestiario: Copa Ciudad de Bogotá 1988

Por , 27 septiembre 2009 10:51 pm
Selección Colombia campeona de la copa ciudad de Bogotá. Arriba ( de izq. a der.) Tréllez, Escobar, Perea, Álvarez, Hoyos e Higuita. Abajo: Redín, Herrera, Galeano, De Avila y García.

Precursor del Torneo de las Américas y de la Copa Tecate, el cuadrangular internacional Gonzalo Jiménez de Quesada o Copa ciudad de Bogotá, fue el regalo que la Federación Colombiana de Fútbol le hizo a la capital cuando el 6 de agosto de 1988 celebró sus 450 años. En el certamen tomaron parte la selección Colombia de “Pacho” Maturana, el Santa Fe de Diego Umaña (cuando este todavía era Diego no Diemo) y el entonces campeón de Colombia, Millonarios.El toque internacional del evento estuvo a cargo de una selección uruguaya que, como todas las selecciones uruguayas que vienen a Bogotá salvo en eliminatorias, parecen más un paquete turístico de la mutual de futbolistas uruguayos con posteriores escalas en Cartagena y San Andrés.

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La primera fecha del torneo tuvo lugar el martes 2 de agosto. En un doblete -cómo hace de falta este formato- se enfrentaron a primera hora la selección uruguaya y Millonarios. Con goles del “Nene” Díaz y del “Pájaro”Juárez, los azules derrotaron a los charrúas que habían comenzado ganando con gol de Gustavo Dalto, delantero de un equipo dirigido por Oscar Washington Tabárez (él sí, técnico titular) que esa noche formó de la siguiente forma: Da Silva, De los Santos, Goncálvez, Panzardo, Cabrera, Correa, Pereira, Suárez, Da Silva, Báez y Dalto.  Ingresaron Viera y el luego santafereño Adolfo Barán.  A segunda hora, la selección derrotó 2-0 a Santa Fe. De este encuentro se destaca que fue uno de los dos partidos,si nuestros cálculos no fallan, en que Eduardo Niño saltó a la cancha con el once titular y no para tomarse la foto, sino para, en efecto, tapar todo el partido (el otro fue contra Canadá en Armenia ese mismo año). En el arco rival, otro suplente de carrera:   Fernando Hernández. De igual forma se destaca la presencia -por primera y única vez-  de Jorge Ambuila en el puesto de lateral derecho del onceno nacional.

Infografía del gol del

Dos días después, el jueves 4 de agosto, se enfrentaron Millonarios y la selección con triunfo 1-0 de los azules, gol, otra vez, de Juan Carlos “Nene” Díaz.  En el siguiente partido,  Santa Fe y Uruguay empataron sin goles. El arquero Otero, Herrera, Perdomo, Matosas y Vidal fueron novedad esa noche en la nómina charrúa.

SantafeUruguay

Postal del Santa Fe-Uruguay. No valdría un peso sin la valla de Te Quiero Pecas al fondo.

La última fecha, domingo 7 de agosto, enfretó a Colombia contra Uruguay y a Millonarios contra Santa Fe. El equipo de Maturana superó al de Tabárez 2-1 con goles de Arnoldo Iguarán y Bernardo Redín. Descontó Herrera. El arquero Jorge Seré y el volante Héctor Morán fueron los dos ases que el “Maestro” decidió conservar bajo la sudadera hasta el último partido.  Sin saberse todavía quién sería el campeón (la selección y Millonarios tenían opción) el tradicional clásico capitalino cerró la programación dominical. Al final, triunfo para el rojo con gol de Sergio Vargas sobre el final del partido. Al final los azules reclamaron airados -hacen falta los reclamos en amisotos, es más, hace falta la enjundia en amisotosos- una falta de Jorge Raúl Balbis sobre “la Gambeta” Estrada que el juez Armando Pérez no sancionó y que le habría dado el título a los azules.
Al final, título para la selección que en sobria ceremonia recibió el trofeo. No hubo vuelta olímpica. No era la Copa Cafam.

La última fecha, domingo 7 de agosto, enfretó a Colombia contra Uruguay y a Millonarios contra Santa Fe. El equipo de Maturana superó al de Tabárez 2-1 con goles de Arnoldo Iguarán y Bernardo Redín. Descontó Herrera. El arquero Jorge Seré y el volante Héctor Morán fueron los dos ases que el “Maestro” decidió conservar bajo la sudadera hasta el último partido.  Sin saberse todavía quién sería el campeón (la selección y Millonarios tenían opción) el tradicional clásico capitalino cerró la programación dominical. Al final, triunfo para el rojo con gol de Sergio Vargas sobre el final del partido. Al final los azules reclamaron airados una falta de Jorge Raúl Balbis sobre “la Gambeta” Estrada que el juez Armando Pérez no sancionó y que le habría dado el título a los azules.

Al final, título para la selección que en sobria ceremonia recibió el trofeo, como era norma en esa época para torneos amistosos. No hubo vuelta olímpica, ni jugadores descamisados colgados de la malla. Esas son costumbres que de un tiempo para acá se impusieron en la celebración de títulos de torneos de preparación. No hubo vuelta olímpica, ni jugadores descamisados colgados de la malla, costumbres que ahora se ven en la celebración de torneos de poca recordación.

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Cuando la Libertadores dejó de ser la flota de Boyacá

Por , 27 junio 2009 1:31 pm
MetalicasIndependencia

Tribunas metálicas de última generación, orgullo de Boyacá.

La segunda incursión de Chicó en una Copa Libertadores (2009) fue un evento que generó interrogantes desde la misma noche del 8 de Julio de 2008, cuando el equipo chicó-tunjano se ganó el título.  Desde ese momento comenzó la incertidumbre sobre cuál sería la plaza en la que los ajedrezados jugarían como locales. Esto, debido a la situación del Estadio La Independencia, que con sus 8.000 puestos estaba lejos del mínimo de 15.000 fijado por la CONMEBOL para partidos de Copa Libertadores. Existía además el agravante de que cuando se llevó al equipo a jugar en Bogotá ante el Audax Italiano de Chile, sólo 1.500 mártires fueron a verlo.

Ante esta situación, la Gobernación de Boyacá, que desde 2005 decidió adoptar al equipo de Pimentel como si se tratara de un niño de las granjas del padre Nicoló, decidió que era hora de meterle mano a La Independencia para que Tunja pudiera ser sede de la Copa Libertadores. No obstante,  el siempre tedioso proceso de contratación que caracteriza a las entidades públicas hizo que la demolición de la vieja tribuna oriental del estadio iniciara con bombos y platillos recién el 30 de Noviembre de 2008, fecha en la que el mismo gerente de la sociedad responsable de la obra anunció, lleno de optimismo, que “en 100 días se terminaría la construcción de la Tribuna Oriental y Norte, con capacidad total de 12 mil personas”.

Una más para la bienal de maquetas de estadios colombianos.

Representante de Boyacá en la bienal de maquetas de estadios colombianos.

Aprovechando la alta oferta de fuerza de trabajo en el sector de la construcción, que estaba terminando su auge en Tunja para entonces, se planteó la posibilidad de trabajar 24 horas diarias a 3 turnos; no obstante, las festividades navideñas, la lentitud intrínseca que toda obra trae y problemas encontrados en el propio suelo del estadio (algunos dicen que encontraron un cementerio de hinchas del Lanceros) hicieron que la posibilidad de jugar Libertadores en Tunja por un momento sólo existiera en la siempre terca cabeza de Eduardo Pimentel.

Los 100 días presupuestados se estaban agotando, por lo que la administración departamental y el Boyacá Chicó optaron por mirar alternativas: emulando el rocambolesco episodio de la final del Apertura 2008, se buscó quién proveyera tribunas metálicas que permitieran ampliar el aforo del estadio a la capacidad solicitada y con creces (de hecho, las tribunas móviles comprendieron hasta un 60% del aforo total). Ignoraban quienes defendían esta propuesta que la  CONMEBOL es muy reticente a permitir tribunas de ese tipo en sus escenarios.

En las  semanas previas al 11 de Marzo, fecha en la que el cuadro ajedrezado jugaría ante Gremio, se verían moverse brigadas de instaladores, pintores y demás representantes de todas las ramas posibles de la albañilería  todas con un solo objetivo: la adecuación estética del estadio para facilitar la visita del delegado de la CSF que daría eventualmente el aval  durante un partido de Copa Colombia ante el Cúcuta al que se permitió el acceso libre restringiendo las tribunas metálicas a solo mayores de 12 años (por si acaso, nunca se sabe).

Lo cierto es que el estadio tuvo un cambio radical en su golpe de vista, bien sea que pasó de la tradicional disposición ovalada del grueso de los estadios colombianos (por no decir todos) a una disposición rectangular, aproximándose a lo que sería el Estadio una vez terminado; el aval finalmente se dio, ignorando el hecho de que Pimentel encargó, en un último acto desesperado de no mandar a su equipo al Campín, tapar los claros de la tribuna oriental con enormes pancartas alusivas a la ciudad y al equipo. Seguro colaboraron para la causa los tres o cuatros wiscachos con los que, dicen, se agasajó al  delegado y con los que, de paso, se evitó que cayera en detalles.

KokorikopteroIndependencia

El estadio con las tribunas. Foto cortesía Mache.

Ya con aval en mano, el Chicó jugaría sus tres partidos de la ronda de grupos en el Independencia, pero con resultados agridulces: 18 mil tunjanos verían como Gremio, después de alegar, quejarse, reprochar e increpar sobre la idoneidad de Tunja como sede (hay directivos que dijeron incluso que temían que el fantasma de “Raúl Reyes” les jalara las patas en la “selva” que les dijeron que había en la carretera entre Bogotá y Tunja), derrotaba 2-0 al Chicó; luego, en una muestra de cómo se hace respetar un feudo, vapulearon a la Universidad de Chile 3-0 y mandaron a alrededor de 100 hermanos del cuadro Patriotas de vuelta a su país con las caras largas; finalmente, en un partido dramático sobre el final, derrotaron 2-1 al Aurora. Una vez se esfumó la clasificación del otrora tercer equipo de Bogotá en Portoalegre, las tribunas desaparecieron misteriosamente un domingo.

Pasado el tiempo, la tribuna de Oriental se fue ampliando y permitiendo su ocupación cada vez más, hasta que a la fecha de publicación de esta nota estaba terminada en un 90%, quedando pendientes los arreglos en lo concerniente a los palcos, cabinas de medios y galleras que se proyectan va a estar listas en más o menos un año, más el comienzo de las obras de la tribuna de Norte.

Tribunas metálicas minutos antes de partir.

Tribunas metálicas minutos antes de partir.

La verdad, poco se sabe del destino de las heroicas tribunas desde entonces. En los corrillos del Pasaje de Vargas (tertuliadero por excelencia de Tunja) se dice que se volvieron fanáticas del tenis y fueron a templar al  Parque Recreacional del Norte, ubicado a menos de un kilómetro al Norte del estadio con motivo de los partidos del equipo de Copa Davis disputados por esos días en Tunja; otras fuentes afirman que se les dio un descanso remunerado de 30 días y que volverían a aparecer para las finales del Apertura de este año, si el equipo de Alberto Gamero llega a esa instancia. Lo único que está claro es que esas  tribunas fueron las protagonistas de una de las pocas victorias del fútbol de Colombia frente a la CONMEBOL y que son las grandes responsables de la inclusión de Tunja a la lista de ciudades que han sido sede de las  Copa Libertadores, lista donde se destacan metrópolis como Puno (Perú), Niteroi (Brasil), Valera Trujillo (Venezuela), entre otras.

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Miguel Ángel, patrono de la Independencia.

Más fotos aquí.

El estadio azul: de 1989 a 2003(II)

Por , 23 julio 2008 11:07 pm



Primera entrega multimedia

El cuento venía desde 1989 cocinándose a un fuego muy bajo. Eran otros tiempos, otras economías y claro, otros socios. La idea era exactamente la misma que la que se planteó 14 años después, más exactamente en el 2003: edificar un gran coliseo digno de un equipo campeón, el 13 veces ganador del torneo colombiano, con suites de lujo, gran tablero electrónico, capacidad para 60 mil espectadores.

¿El diseño? Exactamente igual al Monumental de Guayaquil y su ubicación estaría acorde con el avance de la ciudad hacia la Sabana: se recuperarían los bellos terrenos del Hipódromo de los Andes, perdidos a manos de la manigua. Pero eso era 1989, cuando Millonarios contaba con un equipo ganador y que parecía irse encumbrando hacia lo más alto, gracias a su magnífica primera fase en la Copa Libertadores de América.


Mapa con la ubicación del Estadio Azul

Pero 1989 y 2003 son muy diferentes: mientras que de las canteras azules aparecían jugadores como Nilton Bernal y Cerveleón Cuesta, en 2003 Wilberto “Temblor” Valencia y Julián Martínez, ganador de un reality, era la cuota de las inferiores. Si antes los extranjeros del club eran Sergio Goycochea, Darío Campagna, Mario Vanemerak y Óscar Juárez, al pobre Norberto Peluffo en 2003 le tocaba lidiar con un número 10 que calzaba 42 y que ni apellido argentino tenía: era un tal Esteban González. Martín Perezlindo era el otro foráneo, con logros de periódicos amarillentos en selecciones juveniles argentinas y Racing Club. Muy poco a decir verdad.

Pero como si se tratara de un extraño error de calendario o algún fallo del famoso Y2K, 1989 y 2003 se unieron en el tiempo para hacer realidad el sueño de un estadio digno para Millonarios.


Facsímil del formato para comprar una suite en el estadio azul. Se pagaba un 15 % para separarlo y 18 cuotas mensuales sin intereses. Una cuota extra (el 10 % )al firmar escrituras

Fue en un bar del exclusivo sector de la 93 en el que se aprovechó para lanzar la nueva camiseta y para claro, empezar a vender las suites del “Estadio Azul”. Mientras unas mujeres de trusa bicolor danzaban con un bailarín disfrazado de árbitro y que parecía sacado de un casting de película soft porno de “The Film Zone”, se explicó que el estadio quedaría ubicado en un gran lote de Siberia, a las afueras de Bogotá, por la calle 80. Norberto Peluffo, tal vez tan aterrado como los espectadores por esa inexplicable danza entre un réferi y dos artistas con negligé, comentó muy en broma y poco en serio que si este estadio se construía, “tocaba traer a Madonna o a Michael Jackson”.

5000 parqueaderos, suites que contaban con alfombra, muros en estuco y vinilo, baño enchapado en su zona húmeda, salidas hidráulicas para instalación de cocineta y ductos para instalación de TV, locales comerciales que garantizaban la venta hasta de un enano vietnamita y mucho más eran los beneficios de edificar el proyecto del estadio de Millonarios.


Foto tomada desde el Kokorikóptero del Bestiario sobre la maqueta de una de las suites.

Pero la gente empezó a pensar que los locales comerciales tendrían tanta afluencia de clientes como el Aeroburguer de Guaymaral y analizó que irse a Siberia para ver a Millonarios contra Quindío un miércoles por la noche sería jartísimo sin contar con que muy compleja misión sería regresar a casa dado el nulo sistema de transporte del sector. Muchos “tontonieles” que pagaron de contado sus suites pensaron que iban a hacer el negocio del año: en sus lujosos habitáculos, alquilarían y subarrendarían partes del lugar para que aquellos a los que se les fuera la flota, pudieran tener una cálida noche de hospedaje con chocolate en agua y sándwich de calado en las bellas suites.

Como suele ocurrir con las iniciativas dirigenciales en Millonarios, las ideas quedaron congeladas en Siberia, Rusia. Y hasta mejor. ¿Quién iría a un Millonarios-Centauros de Copa Colombia al Estadio Azul?.

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